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HISTORIA DE LA BANDERA DE CÚCUTA

Por Alfredo Díaz Calderón.

HISTORIA DE LA BANDERA DE CÚCUTA.

 

ALFREDO DÍAZ CALDERÓN, 
ACORD, N de S, carnet N° 231

. Un bello gesto de nuestros deportistas para la bella ciudad de Cúcuta.

La “Bandera Negra y Roja” del “Cúcuta Deportivo Fútbol Club” apareció en público por primera vez el 20 de diciembre de 1928 en la ciudad de Cali, con motivo de la inauguración de los “Primeros Juegos Olímpicos Nacionales” celebrados en la capital vallecaucana entre el 20 de diciembre de 1928 y el 10 de enero de 1929.

La ceremonia inaugural se cumplió en el “Estadio Galilea”, que fue construido en tiempo record como escenario principal de las competencias a desarrollarse en esas primeras olimpíadas nacionales, que se concretaron en 4 deportes: fútbol, baloncesto, atletismo, y tenis, en forma verdaderamente competitiva.

Otros deportes también se presentaron en el marco de estos primeros juegos, pero únicamente a manera de exhibición y recreación, y por tanto no tendrían clasificación ni premiación.

El fútbol fue el deporte de mayor participación y el que acaparó la mayor atención del público y de los medios de comunicación, pues desfilaron ese día 14 equipos que, en representación de 10 ciudades colombianas, disputarían el primer Torneo Olímpico del fútbol colombiano. Ellos fueron:

Técnico, Medicina y Junior, por Bogotá; 
Cali-A, Cali-B y Santa Librada, por Cali; 
Universitario, de Medellín; 
Universitario, de Manizales; 
Selección Buenaventura; 
Samarios, de Santa Marta; 
Selección Ibagué; 
Selección Bucaramanga; 
Selección Neiva; y 
Cúcuta Deportivo Fútbol Club.

El desfile de las delegaciones frente al palco de honor, en el Estadio Galilea, se inició a las 2:45 p.m. de ese 20 de diciembre de 1928. Cada delegación departamental fue presidida por 3 madrinas, asignadas por el Comité Organizador de los Juegos, que portaban una bandera representativa de cada región.

Los futbolistas cucuteños desfilaron después de las delegaciones de Bolívar, Atlántico, Magdalena y Santander del Sur. Nuestras madrinas portaban una bandera simbólica de Norte de Santander con los colores Azul y Blanco, en sendos triángulos rectángulos (azul, arriba; blanco, abajo) cuya hipotenusa común era una diagonal en aquella bandera.

Pero detrás de ellas apareció la Bandera Negra y Roja, portada bien arriba por las manos del abanderado, Néstor Perozo, al cual seguían en doble fila y en riguroso orden sus compañeros futbolistas del Cúcuta Deportivo F. C.: Valeriano Jaimes, Julio Acosta, Dimas Apolinar, Pacho Neira, Santos Ramírez, Julián Estévez Pernía, Julio Ramón Olivares, Carlos Julio Pinzón, Sixto Jaramillo, Gonzalo Lindarte, Elías Sayago, Jorge Jiménez Gandica y José Rosario Jaimes.

Desde el mismo instante en que la bandera negra y roja empezó a flamear y avanzar por la pista del Estadio Galilea, el público la aplaudió y la victoreó con inesperado entusiasmo, el cual fue creciendo, hasta llegar a la máxima ovación, cuando nuestro abanderado negrirrojo y sus compañeros futbolistas cucuteños pararon frente a la tribuna oficial y saludaron deportivamente a las máximas autoridades allí congregadas.

Las delegaciones que ya habían desfilado y que se encontraban en formación dentro de la cancha de fútbol, continuaron aplaudiendo a nuestros futbolistas y, cuando la delegación cucuteña se ubicó dentro de la cancha de fútbol, algunos deportistas de esas delegaciones se salieron de formación para tocar con sus manos la bandera negrirroja, que permaneció en las manos de Néstor Perozo hasta la terminación del programa oficial de inauguración de esos Primeros Juegos Olímpicos Nacionales.

Solamente después de concluir la ceremonia inaugural, nuestros futbolistas entendieron la razón de aquel “alboroto”. Los más explícitos fueron los futbolistas samarios. Ellos les manifestaron su agradecimiento por ese “Gran Homenaje Luctuoso” realizado en honor de los trabajadores bananeros, sacrificados en Ciénaga (Magdalena) el 6 de diciembre de ese año 1928.

Los futbolistas cucuteños aceptaron gustosamente todos aquellos agradecimientos y se mostraron solidarios con el dolor de los pueblos costeños, ante el asesinato de más de 100 trabajadores de las bananeras del Magdalena. Esta masacre se había producido 14 días antes de la inauguración de los juegos de Cali; coincidencialmente, justo el día en que el Cúcuta Deportivo F. C. comenzó su viaje por tierra hacia Cali. Para los costeños, y para un sector del público caleño, la bandera negra y roja fue un acto de protesta contra la “Masacre de las Bananeras”.

Sin embargo, los futbolistas del Cúcuta Deportivo F. C. habían creado esa bandera, con esos colores, para rendir homenaje a un insigne cucuteño, mártir de nuestro deporte, que fue asesinado en Cúcuta el 2 de diciembre de 1928.

Los Primeros Juegos Olímpicos Nacionales, de Cali, se clausuraron oficialmente el 10 de enero de 1929, y los futbolistas cucuteños arribaron a Cúcuta de regreso el 24 de enero 1929. Gran cantidad de aficionados los recibieron en forma entusiasta, y un conjunto musical los acompañó hasta la “Plazuela Libertador” (ubicada en la manzana donde hoy está el Palacio Nacional), al ritmo de “Las Brisas del Pamplonita”. Este bambuco, de Elías Mauricio Soto, se había convertido prácticamente en el Himno del Cúcuta Deportivo Fútbol Club desde que empezó a participar en los campeonatos de la Plazuela Libertador.

Esta cálida recepción era razonable, pues nuestros muchachos cumplieron muy buena actuación en los juegos de Cali: derrotaron a Selección Neiva y a Santa Librada, de Cali, y fueron eliminados en cuartos de final por Samarios, de Santa Marta. Las posiciones finales del Torneo Olímpico de Fútbol quedaron así:

1°, Samarios; 
2°, Barranquilla; 
3°, Cali-A; 
4°, Técnico, de Bogotá; 
5°, Cúcuta Deportivo F. C.;

(...)

Después de aquel entusiasta recibimiento, nuestros futbolistas fueron requeridos por autoridades, periodistas y algunos políticos, para que explicaran la razón de aquella bandera negrirroja utilizada por ellos en Cali. Para algunos de estos inquisidores, ese color de muerte y sangre era nefasto. Y peor, aún, si se refería a la “Masacre de las Bananeras”, porque, de ser así, estarían utilizando el deporte como arma política, y eso no se podía aceptar de ninguna manera, sin sanción.

Todos los integrantes del Cúcuta Deportivo F. C. acordaron solidariamente abstenerse de contestar esas preguntas impertinentes, y se limitaron a ignorarlas durante los primeros días. Y después, durante los meses siguientes. Y finalmente, durante años y años.

Se portaron como verdaderos deportistas y como auténticos seres humanos, pues, durante el viaje de regreso de Cali a Cúcuta, ellos juraron que, mientras existiera el Cúcuta Deportivo F. C., sus colores distintivos serían Negro y Rojo, como en la bandera que orgullosamente habían portado en la inauguración de los juegos.

Lo cierto es que, después de los juegos de Cali, el Cúcuta Deportivo tomó forma real, pues, en 4 años de existencia, ya contaba con: estatutos, reconocimiento jurídico, sede social y deportiva, bandera y colores deportivos conocidos (y aplaudidos) nacionalmente, gran cantidad de socios y aficionados, aparte de su formidable nómina de futbolistas de alto nivel.

Sin embargo, la historia de la bandera negra y roja seguía siendo un misterio, hasta que el 30 de septiembre 1940, durante las honras fúnebres de DANIEL ANTOLÍNEZ, algunos de los veteranos futbolistas del Cúcuta Deportivo F. C. de 1928 rompieron aquel velo de silencio y recordaron muchas anécdotas sobre lo que sucedió en aquellos Juegos Olímpicos, en Cali.

Más de 20 años después, varios de aquellos futbolistas, ya en su tercera edad, me ampliaron toda esa historia de la creación de nuestra bandera. Hablé con Dimas Apolinar, Valeriano Jaimes, Santos Ramírez, Pacho Neira, Julio Ramón Olivares y Néstor Perozo.

La verdadera historia de la bandera negrirroja es así:

En la madrugada del 2 de diciembre de 1928 fue brutalmente asesinado en su propio domicilio el gran deportista cucuteño CIRO COGOLLO, pionero de nuestro ciclismo y fundador emérito del “Club Deportista de Cúcuta”. Esta tragedia conmocionó a toda la región de la frontera colombo-venezolana.

El Cúcuta Deportivo F. C., por ser el Campeón del 5° Torneo Municipal de Fútbol concluido en noviembre de ese año, se aprestaba a viajar rumbo a Cali para representarnos en los Primeros Juegos Olímpicos Nacionales.

Los futbolistas del Cúcuta asistieron, al igual que todos los estamentos de nuestra sociedad, a las honras fúnebres del señor Cogollo y por ello la salida del equipo se retrasó por 3 días, para salir finalmente el 6 de diciembre rumbo a Cali. Durante ese largo viaje por tierra, los muchachos acordaron colocar cintas negras en su uniforme deportivo para el día de su primer juego en Cali.

El 18 de diciembre entrenaron por primera vez en Cali, y advirtieron que los otros equipos tenían banderas distintivas para desfilar con ellas en el estadio, en la ceremonia inaugural. De común acuerdo entre ellos, esa misma tarde dejaron de lado la idea de las cintas luctuosas. Esa misma noche se pusieron de acuerdo en que asistirían al desfile con bandera propia, a nombre del Cúcuta Deportivo Fútbol Club.

El 19 de diciembre reunieron la plata, compraron la tela, y confeccionaron ellos mismos la bandera negra y roja para rendir al sacrificado Ciro Cogollo el homenaje póstumo que tanto se merecía.

El 20 de diciembre la bandera negra y roja, costeada y confeccionada por ellos, fue insertada en una vara de madera y quedó lista para el desfile esa tarde.

El capitán del equipo, Pacho Neira, designó como abanderado a Néstor Perozo, y explicó el orden de formación de cada uno de los compañeros durante la marcha. El desfile olímpico se inició en la “Plaza de Caicedo”, y de allí se encaminaron todas las delegaciones al Estadio Galilea.

La bandera del Cúcuta Deportivo F. C. permaneció enrollada durante la caminata, y solamente fue desplegada cuando nuestros futbolistas entraron al estadio. Ese día, 20 de diciembre de 1928, nuestros muchachos, con su estandarte negro y rojo desplegado al viento sobre la pista atlética del Estadio Galilea, rindieron el más lindo homenaje a su compañero deportista Ciro Cogollo, asesinado 18 días antes en la ciudad de Cúcuta.

Sin embargo, gran parte del público asistente a la ceremonia inaugural, aprovechó el gesto de los cucuteños para demostrar solidaridad con las víctimas de la masacre sucedida el 6 de diciembre de 1928 en las bananeras del departamento de Magdalena.

Durante un paseo al Río Zulia, en la “Hacienda Pajarito”, año 1955, un grupo de amigos, sentados frente a una humeante olla con sancocho, escuchábamos hablar a Pacho Neira. Aquel gran capitán en los primeros años de existencia del Cúcuta Deportivo Fútbol Club, en la parte final de la charla nos dijo:

«Me iré de este mundo algún día, orgulloso de haber sido buen deportista, buen ciudadano y honesto trabajador. Pero mi mayor orgullo es haber participado en la creación de la bandera de mi Cúcuta Deportivo. Y cuando llegue ese momento, me iré con la esperanza de que algún día mi bandera negra y roja sea reconocida, por la autoridad municipal, como la bandera oficial de mi ciudad.»

El 3 de mayo de 1988 la Alcaldía de Cúcuta, mediante decreto N° 106, reconoció a la Bandera Negra y Roja como la bandera oficial de la Muy Noble, Valerosa y Leal Villa de San José de Cúcuta.

Fue necesario esperar 59 años, 4 meses y 5 días (casi 60 años) para que nuestras autoridades aceptaran que, aquella “desenfrenada osadía juvenil” del 20 de diciembre de 1928, fue en realidad el más bello gesto que un grupo de jóvenes deportistas cucuteños pudo realizar, lejos de su tierra, para honor y gloria del deporte y de nuestra ciudad. 
(Cúcuta, 17 de febrero del 2005)

♦ ♦ ♦

(ANEXO:)

Decreto municipal N° 106 del 3 de mayo de 1988

Por el cual se reconoce oficialmente la Bandera de Cúcuta.

El Alcalde del Municipio de Cúcuta, en uso de sus facultades legales y

CONSIDERANDO:

Que desde el año 1928, el deporte cucuteño ha tenido como su símbolo representativo a nivel nacional su Bandera Negra y Roja, como al efecto lo hiciera la delegación que viajara a Cali con motivo de las Primeras Olimpiadas Nacionales de dicho año.

Que desde esa fecha hasta nuestros días, ha sido nuestro emblema más representativo, querido y estimado por nuestro pueblo cucuteño, de cuyas entrañas brotó de modo espontáneo y desprevenido al igual que su patriotismo, heroísmo y lealtad.

DECRETA:

Artículo 1°. Créase la “BANDERA DE CÚCUTA”, emblema y símbolo de nuestra Ciudad para honor y tributo de sus gentes.

Artículo 2°. Esta bandera tendrá las mismas proporciones de la Bandera Nacional y se compondrá de: dos franjas horizontales de igual anchura; la superior será Negra, simbolizando la riqueza escondida en nuestro suelo, al igual que la riqueza latente de nuestro pueblo; la inferior será Roja, simbolizando la sangre de nuestros mártires en la Independencia, y el sacrificio y la tenacidad de los reconstructores de la Ciudad; y llevará en su centro, como símbolo de unión y continuidad entre el pasado y el presente, el Escudo de la Ciudad, adoptado por Decreto de la Alcaldía N° 032 de 1958.

Comuníquese y Cúmplase.

Dado en San José de Cúcuta, a los tres (3) días del mes de Mayo de Mil Novecientos Ochenta y Ocho (1988). 
Carlos Alfonso Rangel Rodríguez, alcalde.

(Y siguen las firmas y antefirmas, de rigor, del gabinete.)

––––––––––

El artículo «La Bandera Negra y Roja» fue publicado en las páginas 8-10 de la edición N° 45 (del jueves 10 de marzo del 2005) de Occidente Universitario, que es una «publicación informal» editada en la Universidad Francisco de Paula Santander (de Cúcuta, Colombia).

El Autor, Don ALFREDO DÍAZ CALDERÓN, es una de las glorias deportivas de Norte de Santander, como quiera que en su juventud fue muchas veces Selección Norte y varias veces Selección Colombia de Baloncesto. Tras su retiro de la práctica deportiva se desempeñó como entrenador de Selecciones Norte y de Selección Colombia de Baloncesto. Ad portas de cumplir sus primeros 77 años, con mucha vitalidad don Alfredo se dedica a enseñarles Baloncesto a las niñas y a los niños.

El texto del «Decreto Municipal N° 106 del 3 de mayo de 1998» se reprodujo en la página 6 de la edición N° 46 (del jueves 7 de abril del 2005) de Occidente Universitario.

JAIRO CELY NIÑO, 
director y editor de Occidente Universitario.

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