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La fotografía muestra a la izquierda La Cancha Cubierta Toto
Hernández y a la derecha el estadio General Santander.
Al revisar a mis papeles viejos y echando mano de mi ya tambaleante
memoria, más el aditamento de consultas con personas coterraneas,
empapadas de baloncesto como un pan tostado el agua de panela
caliente, he aquí, a grandes rasgos, un historial simplista de la
hoy llamada cancha (con visos de Coliseo Cubierto) "Toto Hernández",
denominación esta con la que se le bautizó en memoria del gran basquetbolista cucuteño de ese nombre y quien pereció en accidente
aéreo, cuando era instructor de vuelo en la base de "Paranquero".
Antes de la
construcción de la cancha se jugaba basquetbol en algunos colegios,
sobre todo en El Sagrado Corazón y en el centro docente para
señoritas que está situado en la esquina de la avenida cuarta con
calle 13.
Época grande de
Toto Hernández, "el mono" Sandoval, Barroso, Toto Fuentes, Pacho
Contreras (padre del narrador de Punta del Deportivo Pereira, Álvaro
Contreras) y otros que precedieron al formidable Alfredo Díaz, su
hermano Carlos, Víctor Vega, "El Bombero" Hugo Guerrero, Castañeda,
David Morántes, Miguel Hernández, Jorge Ballesteros, Enrique
Olivares y algunos más que pudiésemos encasillar en los mandos
medios".
Ya en la
proximidades de la década de los años 40 el gobierno departamental
adquirió del general Modesto Castro (padre del conocido médico
cucuteño César Castro Ordóñez) 12 hectáreas de la finca de aquel, llamada
"La Garita", con el objeto de acometer la obra del estadio General
Santander.
Por cierto que al
pre-inaugurarse el estadio parte de una de las tribunas se vino a
tierra, insuceso del cual salió muy mal librado Pacho Unda, pues se
lesionó la columna vertebral, quedando condenado a una silla de
ruedas hasta el final de sus días.
Y acá cabe
preguntar, quizás con un poquito de malicia: esas 12 hectáreas
(aproximadamente 12 manzanas) son la
acotación exacta lo que en la actualidad ocupa El general Santander, la
cancha de baloncesto, la Manino Escobar, El parqueadero, la piscina
Olímpica, la cancha acústica y las instalaciones de Coldeportes ?.
Sinceramente no lo
creemos. Porque una simple operación arimética nos dice que 12 hectáreas
son 120.000 m². Si es que Pitágoras no nos legó un sartal de
mentiras.
En julio de 1945 la cancha de basketbol la empezó a construir en su
actual sitio la firma de ingenieros “Pérez y Faccini” , en
desarrollo del contrato celebrado con la Gobernación del
Departamento Norte de Santander.
En el mes de junio de 1946, después de once meses de trabajo, se
suspendió la obra cuando ya estaban fundidos los cimientos,
instaladas las tuberías de aguas negras y potable, construidos los
muros que soportarían la gradería occidental y construida la
plataforma tipo ring side para la cancha.
La firma “Pérez y Faccini” suspendió los trabajos en la cancha
basquetera porque la Gobernación le suspendió los pagos a partir del
mes de mayo, pues, como también se estaba construyendo el Estadio
General Santander y resultó corto el presupuesto calculado para la
construcción simultánea de esos dos escenarios deportivos, se le dio
prelación al estadio para poderlo inaugurar el 2 de junio de ese año
1946.
Desde junio de 1946 la obra negra de la cancha de basket fue
desapareciendo poco a poco, pues, durante los siete años que
siguieron, la gente se llevó los ladrillos, las tuberías y las
cavillas de acero, y sólo quedó allí la plataforma tipo ring side
para el rectángulo de juego.
El 13 de junio de
1953 el general Gustavo rojas Pinilla surge como presidente de
Colombia. No vamos a caer en el riplo de enfocar el suceso desde el
punto de vista político, aunque en ocasiones marchen como líneas
paralelas (cuestión de auxilios económicos).
La primera ciudad
importante visitada por el general es Cúcuta. Es un final de semana.
Rojas Pinilla fue invitado para que haga el saque de honor en el estadio
General Santander,
Carlos Ramírez París se las ingenia para echar mano de unos 100 m de cable,
en cuyo extremo surge el micrófono de Radio GUIMARAL, el
inolvidable y querido "Trompoloco", siente que dentro del pecho su corazón marcha en un tic
- tac acelerado, sólo comparable a una
motocicleta de las de ahora. Le indilga al jefe supremo sopotocientos
adjetivos laudatorios y le ruega la construcción de la cancha de
baloncesto. Cerca
está el gobernador del departamento Gonzalo Rivera Laguado, quién
recibe la orden sonreida pero tajante: "Gonzalo, haga la cancha en el
menor término posible".
No hay más tú tía.
Con los planos originales de la firma de ingenieros Pérez y Faccini
se retomó la construcción. El arquitecto Francisco
Escovino es el Secretario de Obras
Públicas. Hace llave con su colega, el doctor José Vicente Diago,
y con la colaboración de los trabajadores de la Secretaría de Obras
Públicas en 89 días (ni uno más ni uno menos) la obra está terminada.
El Coliseo se denominó "Rojas Pinilla" en homenaje al General y
presidente de Colombia que había echo posible la creación de esta
obra tan importante para nuestro baloncesto.
En diciembre de ese
año del 53 se inaugura con campeonato nacional. En El frontispicio y
en letras enormes que permite leer a la distancia aparece a nombre
de "Mi General", justicieramente. Porque él ha servido, sin lugar a
dudas, al incomparable despertar de un sueño de muchos años.

El entonces Ministro de Gobierno, Lució Pabón Núñez, pronunció el
discurso inaugural, en medio de una mal disimulada emoción de la
abigarrada multitud, que terminó en una estruendosa ovación. Pero...
los años fueron pasando, hasta llegar al 10 de mayo de 1957. Y la
gran ingratitud, la eterna ingratitud de los hombres, representada
por un grupito de desalmados, amarran una guaya tirada por un jeep
y.... las letras, con el nombre de Mi General son destrozadas y
convertidas en añicos. Y de no llegar la fuerza pública
aceleradamente la cancha hubiese sido dinamitada.
En 1957 el gobierno municipal honró la memoria del célebre
basketbolista y aviador Toto Hernández y con su nombre renombró el
coliseo, quedando como Cancha Toto Hernández.
En los primeros días de este año 2007 empezó a circular en nuestra
ciudad un rumor que fue creciendo paulatinamente y que, en este
momento (28 de febrero), ya es noticia oficial: la Cancha “Toto”
Hernández será demolida.
Eso traerá, muy seguramente, cambios para el baloncesto cucuteño, en
particular; y para el deporte, en general. No me atrevo a decir si
será para bien o para mal. Solamente con el paso del tiempo se sabrá
el resultado y algunos cucuteños no estaremos presentes para conocer
ese balance.
Pero lo que sí podemos hacer hoy los cucuteños es rememorar el
pasado de la Cancha “Toto” Hernández.
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