El 2 de agosto de 1959, El ICT adjudicó
unos lotes a humildes familias en los terrenos que fueron propiedad de
Juan Atalaya, para que mediante la modalidad de auto construcción
comenzarán a desarrollar lo que hoy se conoce como el barrio Claret.
Anteriormente, se habían adecuado los terrenos con alcantarillado y
acueductos, y aunque no tenían servicio de agua, se entregó a cada
familia ladrillos, puertas y un sanitario para que comenzaran la
obra.
Las cuotas por la deuda de los lotes quedaron en 46,20 pesos cuotas fijas,
durante 15 años.
Muchas penurias tuvieron que soportar los vecinos en aquellos comienzos
por falta del vital líquido, que compraban a los carrotanques.
Tomaron el nombre por la primera congregación religiosa que llegó al
sitio a levantar la capilla, en honor al padre español Antonio María Claret.
Este barrio se ha caracterizado desde el comienzo por tener un gran amor
al deporte e incentivar la práctica del fútbol y el baloncesto.
Recientemente, la junta de acción comunal adecuó el polideportivo,
cubriendo la cancha que hay junto al parque principal, donde también hay
espacios para niños. |