Aquí pareciera que flotara en el ambiente
la presencia del padre José Manuel Calderón, sacerdote que impulsó buena
parte de las obras que ostenta con orgullo este sector de la ciudad.
Dirigió esta parroquia durante 33 años y se entregó por entero a la
construcción del templo de Nuestra Señora del Perpetuos Socorro.
Según la tradición oral, en nombre del barrio se debe a que en la
primera década del siglo XX existió una tienda llamada El Contento,
donde vendían guarapo y tabaco y era muy concurrida por la gente de
Cúcuta de ese entonces.
Cuando se ponían una cita, se escuchaba decir: "nos vemos en El
Contento", y así rebautizado el barrio, que tiene muchas casas antiguas. |