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Camilo
Daza, fue el primer colombiano que en el año 1919, manejó un avión,
y es considerado el precursor de la aviación colombiana, y es toda
una historia de vicisitudes y de glorias, por la. Grandeza de un
ideal soñado y ambicionado, la aviación.
En esta narración histórica, fragmentariamente describiremos
aspectos de su vida, de sus glorias, de sus vicisitudes. En
correspondencia de Camilo Daza y el autor de esta leyenda, que forma
la cronología ya legendaria, llena de hazañas, de heroísmo, forman
la odisea, su grandeza y condición de precursor de la aviación
colombiana de toda una vida de esforzada consagración para coronar y
escrutar como las águilas y remontarse en las alturas surcando los
espacios entre cúmulos de nubes.
Resulta curioso que, a pesar de haber nacido en una ciudad tan
recogida como Pamplona, en 1898 y pasar la infancia en el
aislamiento de “La Caldera”, una hacienda montañosa de las
inmediaciones, se halle tan unido desde el principio a la corriente
universal sobre el desarrollo de la aeronáutica
De pocos nortesantandereanos es posible decir que su vida fue toda
una vocación de vuelo. En 1907, tenía Camilo Daza ocho años de edad,
y en esos primeros años de su niñez, le vinieron a Camilo, los
impulsos de conquistar los aires en la aviación, que en ese
entonces, era totalmente desconocida, o se encontraba en SUS
primeros desarrollos.
Fue así como a esas edad, demostró lo que iba a ser su existencia en
una audaz hazaña infantil, atrevida, en el aislamiento de “La
Caldera”, hacienda de su padre cerca a Pamplona en el Municipio de
Mutiscua, arrancó un bastidor de una ventana, se lo sujetó por la
parte de la espalda y se arrojó del tejado.
La casa era de dos pisos y el golpe fue duro con el rústico riso,
Camilo permaneció sin conocimiento toda una semana a consecuencia
del golpe recibido. Se le fracturaron ambos brazos, la nariz empezó
a deformársele y desde entonces conserva una cicatriz.
Está hazaña cumplida en la niñez de Camilo Daza, con dura
experiencia que, como tal, ha sido posible y el único que la realizó
y Cuyo relato es un preludio o parte inicial de la leyenda en “CITA
HISTÓRICA”
Camilo Daza tenía el don de comprensión de los artefactos mecánicos
muy pequeño a la edad de 13 años, Construyó sólo un barco de vapor,
que los vecinos de Pamplona admiraban viéndolo navegar en la pila de
agua de la casa.
VIAJA A ESPAÑA. Sus padres lo matriculan en la Escuela Industrial de
Tarraza, cerca de Barcelona. Allí entre los muchachos, el tema
consistía en la aviación, y Camilo se enteró de que había un piloto
que había realizado la hazaña de atravesar el Canal de la Mancha.
Conoció también un piloto español, Siavador Elila, que en un aparato
construido por él, se elevaba los domingos sobrevolando el Parque de
Montjuich. Se hicieron amigos y Camilo se entusiasmaba más y más. Ya
sus padres, le habían manifestado su horror por una profesión que
siempre iba aparejada con la muerte, y le retiraron los auxilios
para que así desistiera.
Camilo no desistió un solo momento, y sigue estudiando con el fin de
sostenerse y a la vez ahorrar unas pesetas, se empleó como camarero
en un hotel, luego en una panadería, por último como obrero en una
fábrica de botones.
La falta de auxilios de sus padres, no lo obligó a desistir de sus
propósitos y fue así como en el año 1919, fue el primer colombiano
que manejó un avión, y en marzo de 1920, obtuvo de la Curtis el
diploma de piloto y de mecánico de aviación.
Aquí abrimos un paréntesis, para hablar del viaje a España la
adquisición del avión que le dio el nombre de “SANTANDER” que
vendría a ser la primera máquina de su género conocida en Colombia,
cuyo privilegio fue en Cúcuta,
en su primer vuelo sobre el cielo nortesantandereano el 2 de
septiembre de 1922.
Cúcuta asimismo, tiene el privilegio del mejor ferrocarril, la
primera empresa de Teléfonos “Polanco”, el primer automóvil FORD,
traído a la ciudad por el italiano Enrique Raffo. La instalación de
la Torre Inalámbrica y los primeros mensajes transmitidos a Europa.
PRIMERA EMPRESA DE AVIACIÓN
Posee el Norte de Santander la supremacía de que en su territorio se
hubiera constituido la primera empresa cuyo objeto era el desarrollo
de la aviación. Empresa que fue la Compañía Nortesantandereana de
Aviación. Tal empresa la Constituyeron cincuenta socios y fueron
ellos, parientes Y familiares de Camilo, admiradores y amigos.
Aquí Surge la anécdota, cuando fueron los empresarios a donde el
padre de Camilo a solicitar su aporte para la empresa de aviación,
él respondió con estas palabras: “Qué más quieren ustedes que
contribuya, yo pongo el muerto”.
Felizmente Camilo se encargó de desmentir el pesimismo de su padre y
con vocación y capacidad, salió airosos con la Empresa
Nortesantandereana de Aviación, empresa con un capital social de
$5.ooo oro, con el cual Camilo viajó a España a adquirir un avión.
Y, evidentemente lo adquirió y fue armado con licencia de la fábrica
francesa Cuadron Con motor Slamson, de ochenta caballos de fuerza.
Camilo viajó a España acompañado del copiloto Joaquín Cayón, a quien
Camilo le solicitó su ayuda para escoger el tipo de avión, para
posteriormente traerlo a Cúcuta, después de realizar pruebas de
rigor sobre la máquina y conocer su funcionamiento.
El avión así adquirido, conocido y probado su funcionamiento, fue
totalmente desarmado por el propio Camilo y su ayudante, quien
estaba al tanto de todos los detalles de la máquina y su
funcionamiento
Una vez desarmado fue empacado cuidadosamente en cajas de madera Y
embarcado hacia Curazao, en el mismo barco viajó Camilo rumbo a
Colombia.
Era intención de Camilo armar el avión en Curazao para traerlo en
vuelo directo a Cúcuta, con escala en Maracaibo Venezuela. Después
de desempacado y armado el avión y hacer algunas exhibiciones en
Curazao, declaró en la isla que el avión iba a ser el primer avión
comercial colombiano.
Realizada la exhibición del vuelo en la isla, surgieron las
dificultades de aprovisionamiento de gasolina y otros factores como
la capacidad del tanque de combustible que era demasiado pequeño
para el radio de acción del vuelo de Curazao a Maracaibo, y de esa
manera el proyecto de Camilo se vio frustrado.
Ante tales dificultades se procedió a desarmar el avión y a
empacarlo cuidadosamente y embarcarlo rumbo a Maracaibo en tránsito
para Cúcuta, Colombia.
Llegado el barco al Puerto de Maracaibo, Camilo procede como era su
propósito, a desembarcar y armar el avión para llegar a Cúcuta
piloteando su avión. Empero, surge un episodio y la de malas para
Camilo.
El gobierno de Venezuela del entonces dictador Juan Vicente Gómez,
el llamado tirano de “La Mulera”, que veía revoluciones y golpes de
Estado por todas partes, para el decorramiento de la nefanda
dictadura que duró 28 años bajo la bota opresora y dictatorial,
pensó y le hicieron creer al General Gómez que el avión iba a ser
utilizado por los enemigos del gobierno, para bombardear el palacio
presidencial.
Y cuando el avión estaba listo para emprender viaje a Cúcuta, se
hizo presente un pelotón de soldados armados que de inmediato
apresaron a Camilo e incautaron el avión.
Llevado Camilo Daza por los soldados al General Gómez, éste, ordenó
sacarlo inmediatamente del país, después de un riguroso
interrogatorio y donde él explicaba cual era el propósito como
aviador de traer el avión a Colombia,
su país, para darle impulso a la aviación comercial. Razones que no
fueron aceptadas.
Dejado en libertad e incautado el avión, le ordenaron abandonar el
territorio venezolano antes de veinticuatro horas. Salió Camilo en
una motocicleta facilitada por un compatriota de Maracaibo con rumbo
a Cúcuta, dejando el avión a la intemperie cerca al Lago de
Maracaibo, expuesto a las inclemencias de la naturaleza y los
efectos corrosivos de la brisa marina.
Llega a Cúcuta y denuncia lo sucedido en Maracaibo y el atropello
del cual fue víctima, y de inmediato se trasladó a Pamplona, a
solicitar de sus paisanos, amigos y familiares apoyo para la
devolución del avión.
Se dirigió al Ministerio de Relaciones Exteriores para que el
gobierno hiciera directamente la reclamación al gobierno de
Venezuela, de Cancillería a Cancillería.
Le escribió al amigo y pariente, presidente de Colombia de esa
época, el General Ramón González Valencia, reclamación que
exitosamente culminó con la entrega del avión después de más de un
año del incidente e incautación del avión.
A fines del año 1921 el Gobierno de Venezuela, hace entrega del
avión que ya había sido desarmado sin técnica, ni Cuidado y empacado
desordenadamente por inexpertos y o embarcaron rumbo a Colombia vía
Puerto Villamizar para luego ser embarcado en ferrocarril y
transportado a Cúcuta.
Llegado el avión a Cúcuta y faltándole algunas piezas para
complementar la tragedia y el vía crucis de Camilo. Piezas
enmohecidas, el fuselaje oxidado, podrido el caucho de las ruedas,
podrida la lona de las alas y el motor casi inutilizable.
ARMADA Y ARREGLO DEL AVION.
La armada y adecuación tuvo que hacerse con elementos
rudimentarios, habiéndose empleado lona de la que utilizaban para la
hechura de enjalmas para las cabalgaduras, alambre de cobre para
remplazar algunos cables carcomidos y oxidados, y tantas otras cosas
para su adecuación y funcionamiento.
En
esa labor ardua y dispendiosa, Camilo empleó cuatro meses largos,
faltándole solamente la bobina de arranque del motor para poder
ponerlo en funcionamiento y prender el motor. Bobina, que gradas a
don Enrique Raffo, ciudadano italiano que acababa de traer a Cúcuta
el primer automóvil Ford, se la facilitó para así, lograr superar
esa emergencia como la del funcionamiento del motor.
Una vez acondicionado el funcionamiento del avión, se le dio el
nombre de “SANTANDER” y se invita a numerosos personajes de la
ciudad, del comercio, del gobierno, d la industria, de la banca, de
la prensa y pueblo en general, al campo aéreo de “ALONSITO” al vuelo
experimental del avión “SANTANDER”.
Vuelo que resultó fallido, porque el motor no respondió con la
fuerza y potencia como Camilo lo esperaba para levantar vuelo. Dicho
fracaso causó gran desconcierto entre los asistentes, avión que iba
a ser destinado a labores comerciales. Empero,. Camilo con fe en
Dios y gran optimismo y sin desalentarse ante las circunstancias del
fracaso inicial, emprendió de nueva la tarea de reparación de la
máquina, hasta encontrar la falla y ponerlo en condiciones y
funcionamiento perfecto. Camilo no solamente era aviador, sino un
gran mecánico.
Nuevamente cita al campo aéreo, y con gasolina comprada en la botica
de don Enrique Meoz, inició los preparativos de poner a funcionar el
motor. Y ese día, a las nueve de la mañana, decolara el avión
surcando el espacio y dominando las alturas en medio del batir de
pañuelos blancos y calurosos aplausos.
Sobre la hazaña valerosa y el éxito de Camilo, el insigne escritor
Gómez Garrido escribió así: “Ojazos que oscurecían la misma luz
vesperal capaces de fundirlos hasta los cilindros de la aeronave;
bocas como para brindar carmín de rosa y aroma a todos vecinos,
páramos, cabelleras de oro, semejando los claveles de nuestros
valles, chorros de libras esterlinas, según hablara el barbudo
avileño; y negras, brillantes y castañas enloquecidas allí lucieron
como por salmo, mientras que el alma y el corazón férvido de
invocaciones revolaban también por lo más alto de los espacios
siderales el gran Camilo”.
Fecha insólita de grandeza y emoción inolvidable, en la historia de
los cucuteños, fue el dos. de septiembre de 1922, a las nueve de la
mañana en que el gran Camilo surcó los espacios cucuteños y colinas
con el avión “SANTANDER” que. después de sobrevolar por los valles
de Cúcuta, aterrizó felizmente y fue recibido por el público
asistente como un héroe del espacio en medio de ovaciones y de
abrazos de la multitud congregada allí.
De esta manera Camilo Daza, abrió paso a la aviación comercial en
Colombia, con la ayuda de los que habían aportado dinero para
comprar el avión y el orgullo para que un coterráneo hubiera
cumplido tan grande e intrépida hazaña.
Sobre este hechos histórico, escribió don Pedro María Fuentes el
autor de “EFEMERIDES CUCUTEÑAS”
“Septiembre 3 de 1922. Primer vuelo del avión “Santander”.
Por primera vez los espacios cucuteños fueron surcados por el vuelo
atrevido del aeroplano “Santander” del Norte, y cuyo este alto honor
de ser primer aviador que se aventura en la violación de nuestras
regiones etéreas, corresponde al señor Camilo Daza, dilecto hijo de
Pamplona y lleno de merecimientos y de honores auténticos por su
larga labor prestada a la Aviación de Colombia”.
Histórico documento. “Grato testimonio, suscrito por el Gobernador
del Departa0 doctor Víctor Julio Cote, el Secretario de Gobierno,
señor F. Valencia; el Comandante de la Brigada, General J. Rojas
Tejada; y otros empleados y ciudadanos, hacen constar:
Presenciamos el vuelo que efectuó con lucimiento y destreza el señor
don Camilo Daza en el aeroplano “Guadrón”, de la Compañía de
Aviación del Norte de Santander, hábilmente preparado por el experto
señor Antonio Fité, y aterrizó en el aeródromo de “Alonsito”
municipio de San José de Cúcuta, septiembre 2 de 1922”.
Habiendo constituido un éxito el vuelo del aeroplano piloteado por
Camilo, siguió realizando vuelos con carácter comercial y de paseo
por la ciudad y sus alrededores, y estableció tarifas de valor de
$35.oo por persona, para volar sobre la ciudad y valles de Cúcuta
con duración de 30 minutos y por entrar al campo de “Alonsito” a
presenciar la decolada y aterrizaje del avión 0,3 centavos. Esas
tarifas se cobraban para pagar deudas contraídas y gastos
ocasionados por la traída y reparación del avión.
El primer pasajero que sobrevoló los valles de Cúcuta fue el doctor
Benito Hernández Bustos quien rehusó favorecido en una rifa
efectuada en el club del Comercio.
Cabe destacar, que el dr. Benito Hernández Bustos, estaba muy lejos
entonces, de sospechar el brillante destino político y las altas
posiciones que él desempeñaría, como Gobernador del Norte de
Santander, Ministro de Guerra, destino que iría a acompañarlo mas
tarde, como lejos de sospechar, que el exitoso vuelo en el avión
“Santander” de Camilo Daza, acondicionado después de los daños
sufridos por haber estado expuesto a la intemperie cerca al Lago
Maracaibo, vendría a convertirse en uno de los pasajeros del
desastre aéreo y así encontrar la muerte cerca a Bucaramanga en un
avión moderno y técnicamente acondicionado, tripulado y guiado con
radio-ayudas por una torre de control de vuelo.
Cabe destacar, que el segundo pasajero del avión “Santander” que
sobrevoló los valles de Cúcuta, fue la señorita Sofía Ruiz. Cada vez
que el avión aparecía en los espacios cucuteños, constituía una
verdadera novelería, las gentes
salían a las calles, otros subían a los cerros más altos a observar
el vuelo y verse perder entre las nubes.
Los destrozos ocasionados por la brisa salina marina al dejarlo en
Maracaibo, la falta de repuestos genuinos para el acondicionamiento
técnico del avión, acorté la vida del aparato, y un día cualquiera,
Camilo tuvo que considerarlo inservible, porque e1 aparato no
respondía y al prenderlo y calentar el motor se fundieron las
vielas. Así terminó la odisea vivida y existencia del primer
avión bautizado “SANTANDER” como homenaje al Departamento.
EL AVION “BOLIVAR”. Este avión llegado a Colombia, realizó su primer
vuelo sobre la sabana de Bogotá, piloteado por el aviador
norteamericano Knos Martin, quien desistió a tan arriesgadas
experiencias y lo vendió a Jorge Clopatosky, este a su vez contrató
al francés Macahux para traerlo a Cúcuta.
Fue así como el aviador francés Macahux trajó el avión “Bolívar”, en
vuelo desde Bucaramanga, en vuelo cumplido el 13 de febrero del año
1923, trayendo como copiloto al colombiano Clopatosky y en esta
forma estableciendo una línea aérea entre las capitales de Santander
del Norte y Sur de Santander y constituyéndose el aviador francés
Macahux el segundo aviador que sobrevoló los cielos y colinas
cucuteñas.
El avión tenía capacidad para dos pasajeros, y en los vuelos
realizados quiso ser uno de los pasajeros el General Leandro Cuberos
Niño, y no obstante que el avión era para dos pasajeros quiso que lo
acompañara una persona diferente al piloto, cosa imposible en
las limitaciones del espacio del avión.
Finalmente fue convencido el General Cuberos Niño de hacer el vuelo
en las condiciones no exigidas por él y el vuelo se realizó
exitosamente con la pericia y valor de Camilo Daza.
Este avión “Bolívar” fue comprado por Camilo en la suma de $13.000
oro y fue Camilo quien le dio el nombre de “Bolívar”.
SANTANDER y BOLIVAR fueron los nombres de los aviones que
pertenecieron a la Compañía Nortesantandereana de Aviación.
Santander y Bolívar, fueron el Presidente y Vicepresidente de la
Gran Colombia.
El avión “Bolívar” piloteado por Camilo Daza, excursionaba por las
ciudades de Pamplona, Chinácota, Cúcuta y los pueblos el Rosario,
San Cayetano, Santiago, Salazar de las Palmas y demás pueblos del
departamento.
Los cronistas de la prensa hacían emocionadas crónicas, muchas veces
poéticas descripciones de los vuelos y llamaban al aviador “Nieto de
Icaro” por el personaje de la mitología, y el avión era llamado
“Clavideño” por alusión al caballo de madera de don Quijote.
Igualmente los cronistas lo llamaban “Pájaro prodigioso que turba
con la música de la hélice la atmósfera tranquila de nuestras
mañanas”.
Y, es que realmente cuando más se escribe sobre la vida de Camilo
Daza, se encuentra más motivación en la leyenda de su vida toda
llena de méritos y de grandeza histórica con Alas, porque abunda en
peripecias, pasajes y anécdotas, de gloria y de olvido. En uno de
los vuelos sobre la ciudad, sucedió un episodio donde surge la
anécdota; volaba el avión sobre la Plazuela del Libertador, (hoy
edificio Santander) y estaban las fiestas julianas en pleno
entusiasmo, toreaba un diestro español y había realizado una
estupenda faena de capa y muleta.
Se disponía a ejecutar la suerte de la muerte del toro, en esos
momentos aparece en el espacio sobrevolada la plaza el avión a baja
altura y como aproximándose al ruedo, todos se quedaron mirando el
avión, y el diestro también suspende la suerte de la espada y
olvido, que estaba frente a su enemigo, y el toro lo embistió y lo
hizo rodar por la arena y el público solo se dio cuenta del hecho
cuando el avión se perdió de vista.
CAMILO DAZA ATERRIZA EN PAMPLONA.
Camilo realiza la hazaña grande de su vida, que era sobrevolar a
Pamplona su tierra, y aterriza no obstante que la ciudad de Pamplona
carecía de un campo de aterrizaje por estar circundada por montañas
y cerros elevados. Con grande entusiasmo salió Camilo de Cúcuta con
rumbo a Pamplona, donde las gentes lo esperaban alborozamente. El
entusiasmo era desbordante y de fiesta.
De pronto, aparece el avión entre las nubes buscando la pista
improvisada para aterrizar, el avión giraba y Camilo observaba para
aprovechar un claro mediante, ya de la única botella de gasolina que
le quedaba porque el público enloquecido había invadido el campo y
obstaculizaba el aterrizaje y podía ocasionar una tragedia.
Camilo para evitar una desgracia, estrelló el avión contra un cerezo
que afortunadamente a nadie se le ocurrió subirse al árbon, solo que
el Comandante del batallón se había colocado cerca al cerezo con sui
hijos quedando cubiertos por el ramaje y restos del aparato
estrellado sin sucederles daño alguno.
Este ha sido el primero y único aterrizaje de un avión que Pamplona
ha presenciado en el año 1923.
Que esté roto el avión, no importa, pues ya se abren las carteras
espléndidas a entregar cuanto sea necesario para repararlo. Lo que
vale, lo grande y la hazaña de un hijo de Pamplona así dijo
Pamplona.
A Camilo se le llamó también “El cóndor pamplonés” y las crónicas no
se dejaron esperar y comentar a los pocos momentos de la llegada, y
aparecen en las esquinas grandes carteles que lo saludaban.
A
los homenajes civiles tributados a Camilo se suman los de los
eclesiásticos y militares. Repican las campanas en todas las
iglesias, a las cuatro de la tarde, copa de champaña y retreta de
gala en el Casino Militar.
Habla el comandante militar y el director del periódico y hacen
entrega a Camilo Daza de una medalla de oro. A las ocho de la noche
lo esperaba un retrera en el Club del Comercio. En esta vez los
discursos corren por cuenta del señor Alcalde y del presidente del
Club y a continuación un gran baile al que asistieron las
principales familias y sociedad de Pamplona.
Seguramente cada jovencita quinceañera suspiraba por ser la
preferida para los vals tan bellos de la época, pues el agasajado no
solamente era un valiente piloto escrutador de los aires, sino un
gran bailarín, aparte de ser un mocetón alto y corpulento, moreno,
con ojos grandes negros y un poco salientes como de pájaro.
Esa noche de fiesta y de gala, a nadie se le ocurrió tomar otra
bebida distinta de la champaña francesa Viuda de Clicot. Se abre la
suscripción para los gastos de la reparación del avión y en el
Seminario, el Padre Luís Pérez Hernández (más tarde obispo de
Cúcuta, q.e.p,d.) con emoción que aún vibra en sus palabras, hace
saber al piloto que el día de la llegada lo miraban y aplaudían los
futuros sacerdotes, cuyos ojos no se levantan del libro “sino para
admirar el paso de alguna gloriosa aparición” y cuyas manos que eran
ungidas no ovacionan “sino los hechos que de aplauso son dignos, por
nobles y por grandes”. La hazaña de haber aterrizado en el Colegio
Provincial de los Hermanos Cristianos, fue realizada el día 16 de
marzo de 1923, después de sobrevolar los cerros la “Laguna”, “Chivo”
y “Garabatos” que son los cerros que circundan la ciudad de
Pamplona.
Se inicia la reparación del avión. Dos mecánicos se ofrecieron para
trabajar en la reparación, son ellos: un señor Briceño, bogotano y
otro pamplonés, Emilio Mantilla, quienes se convirtieron en los
primeros mecánicos de aviación.
Camilo empezó por pedir los principales repuestos a la casa
constructora, entre ellos, el ala y el alerón izquierdo. Luego
adelantó la reconstrucción con elementos que se consiguieron en
Pamplona. Al motor por fortuna no le pasó nada pero hubo que
asegurarlo nuevamente al cuerpo de la nave.
Un carpintero pamplonés fabricó el fuselaje, un latonero, el tanque
de la gasolina, los arrieros suministraron las lonas para los
forros, los cables de la luz y demás conecciones constituyeron un
flexible cordaje complicado, los tacones de zapatos sirvieron de
amortiguadores del tren de aterrizaje, y Emilio Mantilla hizo una
hélice nueva.
Después de varios meses de espera, llegaron los repuestos de los
Estados Unidos, naturalmente transportados a lomo de mula desde
Puertos Wilches a Pamplona.
Mientras llegaban los repuestos pedidos, Camilo miraba. y estudiaba
los alrededores de Pamplona para escoger el sitio de decolar y que
sirviera de aterrizaje para emprender vuelo.
El avión ya reparado y se encontraba listo, pero hubo que desarmarlo
en parte para el transporte al campo elegido, a 15 kilómetros de
Pamplona por camino de herradura, se encargó del transporte a 50
soldados y algunos presos.
Una vez listo el avión en el campo acondicionado para el decolaje,
Camilo pidió al mecánico Mantilla que lo acompañara en el vuelo a
Cúcuta, invitación que Mantilla no aceptó y dijo: “las lágrimas de
mi madre y los ruegos de mi novia me lo impiden, muchas gracias,
pero no voy a acompañarlo. (A sus amigos les dijo que él todavía no
quería morirse).
Al
campo de decolaje del avión se hicieron presentes los hermanos de
Camilo, autoridades militares y varios médicos que iban provistos de
sus maletines con el instrumental, e inclusive contaban con una
camilla. Camilo los miraba sonriente y les decía hombres de poca fe.
En realidad el avión no tenía brújula y tampoco pudo arreglar el
altímetro tan indispensable para la seguridad.
El avión así acondicionado, pesaba ahora 30 kilos de exceso, el
cambio del tanque de la gasolina construido por el latonero
pamplonés daba 15 litros de mayor capacidad al tanque, así como
otros implementos acondicionados con mayor peso.
Camilo prendió el motor y esperó su funcionamiento cuyo motor
respondió y decoló del improvisado campo, felizmente, perdiéndose en
las nubes y llegó sin contratiempos a Cúcuta.
Después Camilo fue invitado a visitar otros muchos municipios
nortesantanderanos, y escogió a Salazar de las Palmas. Allí el
terreno si en mejores condiciones y no tan quebrado como el de
Pamplona.
Camilo utilizó una pista acondicionada y medida por un experto del
Ministerio de Guerra que medía 140 metros.
De Salazar de las Palmas, regresó nuevamente a Cúcuta y preparó
vuelo a Bucaramanga. Ya los periódicos “El Deber y Vanguardia
Liberal”, con títulos destacados a todo lo largo de las primeras
páginas anunciaban la visita de Camilo laza a Bucaramanga.
Y así, sin brújula ni altímetro, pues le fue imposible montar la
primera en la cabina, que no le dio resultado ni los barómetros que
ensayó para remplazar al segundo, realizó el vuelo que él decía que
había volado a 6.000 metros de altura para hacerles quites a los
elevados cerros de esa ruta Musticua, Arboledas, Toma Bacueche y
otros más elevados. Así concluimos la historia del Aviador. Héroe y
Patriota, Camilo DazaPero antes de concluir la vida del escrutador
de los espacios Camilo Daza, tenemos que agregar que el 27 de’
octubre de 1923 vuela de Cúcuta a Salazar de las Palmas por primera
vez, con un rotundo éxito, acompañado del secretario de la Alcaldía
Carlos Arturo García, y aterriza en una improvisada pista
constituyendo una proeza más en su carrera de aviador intrépido.
Hazañas como estas, de llegar a Pamplona y Salazar de las Palmas
desde el año 1923 a 1979 (56) años nadie la ha realizado. Fue así
como Camilo Daza aterrizó felizmente en el “Hatillo”.
Camilo Daza, contrajo matrimonio en Bucaramanga con la señora
Genoveva Mojica, en el año de 1926 el día 27 de marzo.
Del matrimonio hubo siete hijos en total, tres hombres y cuatro
mujeres. De estas murió una en España. De los hijos varones
siguieron la carrera de la aviación con la misma vocación el mayor
Alvaro y Guillermo, como navegante en el Atlántico, para los casos
que Avianca tiene que valerse del mar.
Camilo Daza, nació en la Caldera, Municipio de Musticua cerca a
Pamplona, el 25 de junio de. 1898. Murió en Bogotá el día 18 de
marzo de 1975.
El Aeropuerto de Cúcuta, lleva su nombre a gestiones realizadas por
el presidente de la Sociedad de Mejoras Públicas, Dr. Juan Agustín
Ramírez Calderón, ante la Aeronáutica Ovil, como homenaje a Camilo
Daza en la inauguración de las modernas instalaciones del
Aeropuerto, siendo presidente de la República el Dr. Misael Pastrana
Borrero, y Ministro de Obras Públicas el Dr. Argelino. Durán
Quintero y colocando una placa que dice:
AEROPUERTO CAMILO DAZA
. “Homenaje a quien el 2 de septiembre de 1922, por
primera vez sobrevoló los valles de Cúcuta”
SOCIEDAD DE MEJORAS PUBLICAS
Octubre 2 de 1971
El Aeropuerto llevaba el nombre de “TASAJERO |