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Nace en
el sitio de “Garrochal”, a una diez cuadras del templo parroquial de
San Luís, el 22 de diciembre de 1871,
pueblo de Cúcuta, el Padre Demetrio Mendoza Rueda, Camarero Secreto
de su Santidad Pío XII, sacerdote del clero nortesantandereano.
Cursó estudios eclesiásticos en el Seminario Conciliar de la Nueva
Pamplona. Recibió las órdenes sacerdotales el 22 de septiembre de
1894 y cantó su primera misa el 8 de diciembre del mismo año, en la
Iglesia Parroquial del Pueblo de Cúcuta (hoy San Luís), antigua
municipalidad que más tarde fue rebautizada por el mismo Párroco
Demetrio Mendoza, con el nombre de San Luís de Cúcuta.
El sagrado magisterio sacerdotal lo ejerció durante cincuenta años.
Desde 1904 ejerció las funciones de Vicario y Párroco de San José de
Cúcuta hasta el año 1926. Remplazó en el beneficio parroquial de San
José de Cúcuta al Presbítero Dominicano A. Valderrama, quien fue
trasladado a la Parroquia de San Rafael de Chinácota, por
disposición del señor Obispo de Nueva Pamplona, a consecuencia de la
pugna patriótica habida entre el Padre Valderrama y la ciudad de
Cúcuta, con la comunidad religiosa de los Padres Agustinos de
nacionalidad española.
El Padre Mendoza, fundó el Corregimiento de Ricaurte del municipio
de Cúcuta. Trabajó con incansable celo por el sostenimiento de la
Parroquia de San Antonio del Zulia, y no desmayó en su labor hasta
verla construida.
Trajo a Cúcuta después de tesonero empeño, a los eficientes
educadores Hermanos de las Escuelas Cristianas de La Salle,
comunidad que inició labores educativas el primero de mayo de 1906.
Fue fundador y director del semanario religioso “El Granito de
Arena”, órgano de divulgación de la cofradía de San Francisco de
Asís. En el “Granito de Arena” con editoriales políticos “patrocinó”
la publicación de “El Popular”, vocero conservador de combate en
cuyas páginas el señor Severiano Miranda, fustró a los políticos de
su época en forma directa y sin esquinces de ninguna naturaleza,
campañas que le causaron desilusiones y sinsabores amargos.
Fue severo en sus conceptos y apreciaciones contra las autoridades
que no se sometían a sus consejos y órdenes, y las más de las veces,
encaminadas a que la honestidad y las buenas costumbres fueran
axiomáticas normas de los empleados públicos.
Para buscar soluciones a los problemas sociales, los trataba
llamando las cosas por su nombre desde el púlpito o catedral
Sagrada, no gustaba de los rodeos y jamás fue hipócrita. Tenía por
sistema de lucha moralizante para convencer y llenarse de razón con
la censura precisamente en la parte vulnerable por donde se diluía
la virtud, la honestidad y deslices de la sociedad.
Toda la vida la dedicó a la caridad, con desprendimiento
y generosidad. El Padre Mendoza era sencillo, el consejero
sagrado que supo sortear más de un problema social, moral
y hasta económico de familias cucuteñas vergonzantes.
Vistió los hábitos sacerdotales con dignidad y vocación apostólica y
evangelizadora, nació pobre y murió a imitación de un Francisco de
Asís, un Padre Almansa, un Justo Pastor Arias.
Trabajó con entusiasmo por traer a Cúcuta la Comunidad de los Padres
Redentoristas y sus preocupaciones fueron tantas, que para
contribuir en los gastos de la fundación de la Comunidad, donó el
valor de unas casas que le habían obsequiado a la Parroquia.
Empero, dentro de las virtudes sacerdotales del Padre Demetrio
Mendoza, existía una pasión y una tremenda soberbia contra los
liberales y contra los padres de los hijos habidos fuera del
matrimonio religioso. No bautizaba niños de
los
llamados “padres
desconocidos” y de ahí que tenían que acudir a bautizar sus hijos
los domingos y fiestas religiosas, a Ureña y San Antonio del
Táchira, Venezuela. Decía que él no bautizaba hijos de padres
“amancebados”.
Al Colegio de Artesanos Gremios Unidos, lo odiaba y les decía
mazones anti-católicos, ahí se educaban hijos de liberales y
conservadores, inclusive, la Junta Directiva del Colegio la
integraban liberales y conservadores y existía la cátedra de
religión.
En 1912, cuando el Colegio se aprestaba a inaugurar el edificio
amplio y funcional construido con grandes esfuerzos por la Sociedad
y Junta Directiva. Una comisión del Colegio visitó al Padre Mendoza
para que le impartiera la bendición a la que se negó rotundamente.
En esos días había llegado a Cúcuta enfermo en busca de salud, el
padre Justo Pastor Arias, de Rubio, Venezuela, y la misma comisión
que había visitado al Padre Mendoza, lo visitó y le solicitó al
Padre Justo les bendijera el edificio.
Y como éste les manifestara que él solicitaría el permiso al
Párroco, la comisión le manifestó lo que había sucedido y se había
negado.
El Padre Justo, tan justo como su nombre, les manifestó que pusieran
los relojes a determinada hora, que él a esa hora estaría
diciéndoles una misa especial ahí en la Capilla del Asilo Andressen
a donde había llegado y hospedado y que desde ahí les impartiría la
bendición. Así se hizo, y así se bendijo el edificio de la Sociedad
de Artesanos Gremios Unidos, construido en 1912.
De los apuntes históricos de Solano Benítez, tomados datos
referentes a lo que pudiéramos decir: sectarismo religioso-político
y beligerante del Padre Demetrio Mendoza.
“Destrucción de la
Imprenta de “LA MAÑANA”. Ocurrido el 23 de marzo de 1925, y “LA
UNIDAD CATÓLICA” del 29 del mismo mes, protestó por este destrozo,
lo que fue considerado como una crítica y una desautorización al
párroco Dr. Demetrio Mendoza.
Debido a que “LA MAÑANA” había publicado una caricatura burlesca del
padre Demetrio Mendoza, las damas de la ciudad, en la mañana del día
lunes 23 de marzo, organizaron y llevaron a cabo una manifestación
de desagravio por esta ofensa y muchas otras que la prensa liberal
de Cúcuta lanzaba a diario contra el clero. Ese mismo día se había
invitado a esta manifestación por medio del cartel que decía:
“SOBERBIA MANIFESTACION AL VENERABLE VICARIO DOCTOR DEMETRIO
MENDOZA, ESTA NOCHE, A LAS SIETE Y MEDIA, FRENTE A LA CASA CURAL, NO
ACEPTAMOS MAS OFENSAS A LAS DOCTRINAS DE LA IGLESIA CATOLICA NI A LA
DIGNIDAD DE SUS MINISTROS”.
En la manifestación hablaron el doctor Víctor Manuel Pérez y Arturo
Bueno, y una vez que el padre Mendoza contestó en una bella oración,
muchos jóvenes y buena cantidad de gentes del pueblo se dirigieron
al local ocupado por la imprenta de “LA MAÑANA” y la destrozaron,
produciendo daños por valor de unos $800 según lo dijo “EL POPULAR”.
Sostuvo este periódico que la determinación tomada por el pueblo
católico obedeció a que en el curso del día se dijo que al día
siguiente, la prensa liberal redoblaría sus ataques al padre
Mendoza.
El día 26 de marzo en el senado de los congresistas Sicard y De
Greiff, presentaron una proposición citando al señor Ministro de
Gobierno, para que informara sobre los sucesos del 23 de marzo en
Cúcuta, pero, como el Senador
Peñuela quisiera agregar a la proposición anterior, que debía dar
cuenta de las medidas tomadas sobre este atentado criminal, ambas
proposiciones fueron negadas.
El grupo que había realizado el ataque a “LA MAÑANA” una vez
consumado éste, se dirigió a hacer otro tanto a la imprenta de
“COMENTARIOS”, pero nada hizo, porque allí estaba la señora de don
José Manuel Villalobos, el director del periódico, y no quisieron
faltarle al respeto a una dama.
La concurrencia a la manifestación constaba de unas 300 personas,
entre las cuales había mujeres y niños. Se dirigieron a la imprenta
dicha, situada en la calle 10 entre avenidas 6a. y 7a., contigua a
la Zapatería “La Bota Negra” de Ramón Pelayo. Forzaron las puertas,
las derribaron al suelo, rompieron máquinas y tiraron chivaletes a
la calle.
De parte de las autoridades se hicieron presentes en el lugar de los
hechos, el alcalde Jesús Omaña G. y el jefe de la Guardia Civil,
Carlos J.
Luna con 4 agentes, los que fueron insuficientes para oponerse a los
asaltantes. A la hora de consumados los hechos, se hizo presente el
ejército, pues aún cuando el señor Alcalde Omaña, pidió su ayuda
oportunamente, se le contestó que solamente por orden del Gobernador
podrían intervenir.
Cuando los pelotones del Ejército se presentaron en el parque
Santander, los liberales se habían reunido en un costado y los
conservadores en otro. Entonces el señor Gobernador que acababa de
llegar, al ver los dos grupos, se dirigió por la mitad del parque al
establecimiento La Siberia, situado en el costado norte, y allí
alcanzó a divisar al Dr. Luis Buenahora, que era el corresponsal de
“El Espectador” y le dijo: “Contribuya usted, a salvar esta
situación”. Luego se dirigió al general Emilio López que acompañaba
a Buenahora, y le dijo que era necesario evitar a todo trance un
conflicto y dispersar a la multitud. Contestó el general López que
estaban defendiendo los derechos ultraja
dos y resueltos a ir
a los mayores extremos en guarda del honor liberal.
Poco después dijo el general López al general Valencia: “Usted sabe
general que la vida me importa un níquel y que defiendo solamente
los fueros liberales, y estamos resueltos a no tolerar la más
pequeña ofensa, pues ya está rebozada la copa”.
Al oír estas respuestas con el tono airado de López, los
conservadores se acercaron y le pidieron que respetara al Señor
Gobernador. También se acercaron los liberales pidiendo respeto para
el general López. Pidió entonces el general Valencia a don Emilio
que hiciera retirar a las masas liberales, a lo que contestó que
primero hiciera retirar la política.
Ante esto resolvieron entrar a un reservado del establecimiento
tanto el Gobernador como sus secretarios y el general López y los
suyos, donde después de conversaciones, acordaron que al día
siguiente se reunirían en el despacho de la Gobernación, tanto los
representantes liberales como una comisión de la Curia, a fin de
tratar sobre las medidas conducentes que debieran tomarse. Después
de esto, tanto el Gobernador como el general López hicieron
dispersar por igual toda la gente.
Al día siguiente de los hechos, o sea el 24 de marzo, los diputados
Serrano y Molina presentaron la Proposición siguiente:
“La Asamblea del Norte de Santander, en guarda de las garantías
constitucionales, y muy especialmente de las concedidas a la prensa
del país, consigna una enérgica protesta contra el total destrozo de
la imprenta de “LA MAÑANA” y deja constancia de su patriótica
censura contra estos actos incalificables, que desdicen de la
cultura cívica del pueblo nortesantandereano, y los reprueba, sea
cual fuere su origen”.
La proposición fue sustentada por el diputado Jorge La- mus Girón e
impugnada por el diputado Luís Eduardo Romero. Se aprobó por todos
los votos menos dos.
Al día siguiente 25 de marzo, “EL POPULAR” arremetió contra los
diputados conservadores que firmaron la proposición anterior, y que
fueron José Rafael Unda, José de Jesús Serrano, Molina, Nicodemus
Rangel Acevedo y Arturo Bueno.
DECLARACIONES SOBRE
LOS RESPONSABLES
Alfredo Lara rindió una declaración sobre los responsables de los
destrozos al periódico “LA MAÑANA”. Dijo que al oir gritos en la
esquina del Granito de Arena, se había acercado y enterado de los
insultos que en aquellos momentos el Padre Mendoza dirigía contra la
prensa y los liberales de Cúcuta, lo mismo que de la incitación
hacia los católicos para que defendieran a los Ministros de Dios,
advirtiéndoles que debían proceder como hombres si no querían mañana
llorar como mujeres lo que no habían defendido como machos.
Aseguró con juramento que a continuación los manifestantes, se
habían dirigido a la imprenta de “LA MAÑANA”, encabezados por Luís
Felipe Figueredo, Juan Crisóstomo Figueredo, Alfonso Ramírez,
Abigail Ramírez, Carlos Pérez y Antonio Avendaño, siendo éste último
el primero en forzar y derribar una de las puertas de la calle en la
casa de la imprenta.
Estos señores señalados como responsables por Alfredo Lara fueron
reducidos a prisión el 27 de marzo, pero poco rato después, fueron
puestos en libertad, según las afirmaciones del corresponsal
Buenahora, porque fueron fiados por otros de los atacantes de la
imprenta.
El periódico “LA MAÑANA” volvió a aparecer el 28 de marzo de este
mismo año, editado en la imprenta de Comentarios, a la que nombraban
“Imprenta Juan José Durán”.
Al cumplirse un año de los anteriores sucesos, “LAMASANA” lanzó una
edición especial para conmemorar el primer aniversario de la
destrucción de sus talleres, reproduciendo la mordaz caricatura del
Padre Mendoza, con la leyenda inferior que decía: “EL AMO DE LA
PARROQUIA”. También publicó fotos de la nueva imprenta y de sus
colaboradores.
Con motivo de este aniversario se suscitó en la Asamblea una
discusión violenta entre los diputados liberales Guillermo Peñaranda
Arenas y Bayona, y el diputado conservador Luís Eduardo Romero,
quien pidió respeto para el meritísimo vicario, a quien tantos
beneficios de orden religioso, moral y material debía la ciudad.
La destrucción de la imprenta de “LA MAÑANA” trajo muy malas
consecuencias para el Pbro. Dr. Demetrio Mendoza, pudiendo decirse
que fue el 3 de abril siguiente a estos sucesos, el padre Mendoza
había hecho convocar una convención conservadora disidente,
sostenida por el periódico de la parroquia de San José llamado “EL
POPULAR”, en apoyo del Gobernador Valencia y del ex-ministro Manuel
María Valdivieso. El periódico “EL TRABAJO”, que era directorista,
era opuesto a esta convención disidente y atacaba al general
Valdivieso echándole en cara, que había sido el patrocinador de la
separación de la Provincia de Pamplona en años anteriores.
Con el fin de obtener esta convención conservadora disidente, el
ministro de Gobierno Dr. Miguel Abadía Méndez, se dirigió al
Arzobispo Primado para hacerle ver la tendencia política de que
aquella convención fuese aplazada. El Sr. Arzobispo se dirigió al
Sr. Obispo de Pamplona, y éste dispuso la suspensión del periódico
“EL POPULAR”, cuyo último número salió el 11 de junio del año 1925,
lo mismo que el cambio de párroco en Cúcuta, que fue remplazado por
el Pbro. Dr. José Santos Valderrama, cuyo nombramiento se produjo el
27 de junio y su posesión el 15 de julio.
El Padre Mendoza fue trasladado a Chinácota en julio de 1925, por
mandato Episcopal del Sr. Obispo de la Nueva Pamplona, Monseñor
Rafael Afanador y Cadena, debido a gestiones del Sr. Gobernador
General Rafael Valencia, finalmente fue canónigo de la Iglesia
Catedral de Pamplona, y fue elevado a la jerarquía eclesiástica de
Obispo Camarero de su Santidad Pío XII.
Se ha comentado y narrado una historia de la vida de Cúcuta, y de un
personaje como el Padre Demetrio Mendoza. No se ha dicho quien fue
el dueño de la imprenta “LA MAÑANA”, por qué y en qué consistió la
caricatura para la destrucción de la imprenta.
Era un hecho que el Padre .Mendoza, desde el púlpito, domingo a
domingo, atacaba incansablemente a la prensa y liberales de Cúcuta.
Hasta como dijera el General López al General Valencia: “pues ya
está rebozada la copa, y no estamos resueltos a tolerar la más
pequeña ofensa”.
La prensa “EL POPULAR” de tendencia política y no religiosa del
Padre Mendoza también hostigaba a los liberales.
Obviamente la prensa liberal “COMENTARIOS”, “LA MAÑANA”, dirigidos
por José Manuel Villalobos y Epímedes Sarmiento, salían a la
palestra, hasta que el director de “LA MAÑANA” Epímedes Sarmiento
publicó una caricatura, que el padre Mendoza y el catolicismo de
Cúcuta considero burlona, inaceptable y produjo la destrucción de la
imprenta.
Pintaba al Padre Mendoza, gordo y con un lomo en la nuca, lentes y
unos largos dientes salidos de la boca como para moder, es decir,
con cara”cerdo” y ensotanado.
El Padre Mendoza nació en el sitio de “Garrochal”, a una diez
cuadras del templo parroquial de San Luís, el 22 de diciembre de
1871, y al ser bautizado el día 3 de enero del año siguiente,
recibió los nombres de José Demetrio de Jesús Mendoza Rueda. Sus
padres, Rafael Mendoza y Clementina Rueda, descendientes de las
razas de indios Cúcutas y españoles, pobres de bienes de fortuna y
que trabajaban en el humilde oficio de alfarería y en la
agricultura.
Falleció en 1953 en el Ancianato de Cúcuta, a donde había llegado
enfermo y ahí entrego su alma al Creador. Su cadáver fue sepultado
en la Iglesia de San José, y sus restos fueron trasladados después a
un modesto nicho, en la misma sacristía de esa Iglesia.
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