Bienvenidos a Cúcuta
Frontera Comercial y Futuro industrial de Colombia

OCCIDENTE  UNIVERSITARIO

N° 78

 

▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬

VIERNES  11  DE MAYO DEL 2007       l      8  Páginas      l      DIRECTOR:  JAIRO CELY NIÑO      l       www.cucutanuestra.com

––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

Publicación informal, editada en la Universidad Francisco de Paula Santander, de Cúcuta (Colombia)  l  Lic.: Art. 20, C. P. de C.

▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬

 


 

EDITORIAL (O ALGO ASÍ).

 

¿Una Rectoría «ambientalista»?

 

¿En qué se parecen un ex presidente de la República y el ex presidente de una Asociación de Profesores? Pues sólo en que uno y otro son ex presidentes. Porque, por lo demás…

     Cómo serán las diferencias, que, por ejemplo: por sólo cuatro años de trabajo, el presidente de la Repú-blica se gana una pensión cuyo monto es casi tres veces el sueldo que le pagan al rector de la Universidad Fran cisco de Paula Santander —y el actual tiene siete años de estarla «rectoreando» y 30 años de estar «jornalean do» en su Academia—, mientras el presidente de una Asociación de Profesores no devenga un solo peso por el desempeño de ese rol, al cual le debe dedicar el tiem- po que le dejen libre sus obligaciones académicas.

     O, por ejemplo: mientras el presidente de la Repú-blica trata con sevicia compulsiva de exterminar las universidades estatales, el presidente de una Asocia-ción de Profesores se tiene que esforzar, como gato con las patas hacia arriba, para «cranear» y liderar alguna acción que trate de atajarle a aquél la aplanadora.

     De un ex presidente de la República se anhela un voto vitalicio de silencio, para que no acabe con la len- gua lo que como Presidente casi acaba con las patas, mientras el ex presidente de una Asociación de Profe-sores de cuando en cuando es consultado por algún compañero del asfalto cuando tiene algún problema con los compañeros directivos, buscando alguna suge-rencia sobre cómo defender sus legítimos derechos, o simplemente para desahogarse poniendo al tanto al «ex» de su frustración ante alguna situación de injusti-cia manifiesta.

     Y lo del párrafo anterior no lo afirma «el suscrito» Director porque lo esté presuponiendo, sino porque “también a mí me pasó» —como le dice el charro Chen te a su compañero de canción, Roberto Carlos—, pues es ex presidente de la Asociación de Profesores.

     Y la queja más reciente es la de algunos miembros del profesorado ocasional, de uno y otro sexo —que no «de ambos sexos», como suelen decir los avisos del dia-rio La Opinión, porque serían hermafroditas—, expre-samente sobre la congelación que hace rato tienen sus cuasi pírricos salarios.

     Por lo que entiende «el suscrito» Director, tal con-gelación viene desde cuando al gobierno de Pastrana se le ocurrió en el 2000 congelarle el sueldo a los em-pleados estatales. Tal payasada fue declarada por la Corte Constitucional inexequible en octubre de ese año, con lo cual el profesorado de carrera recuperó el poder adquisitivo del salario, como quiera que la Cor-te decretó su indexación y retroactiva al 1º de enero de ese año.

     Pero, por lo que ha oído «el suscrito» Director, la Rectoría de la Universidad Francisco de Paula Santan-der mantiene en la nevera desde entonces la remunera-ción del profesorado ocasional.

     Asumiendo que no es una hipérbole lo que «el sus- crito» Director y ex presidente les ha oído a los «que-josos» —así los llamaría jurídicamente un tecnicis-mo—, cabe dudar de la sinceridad de dos frases rim-bombantes que traslapan: la oficial de aquí en el cam- pus, según la cual la Universidad Francisco de Paula Santander es un Territorio de Paz, y la del «Papa-bo-bo» que sustituyó al «Papa-bueno», según la cual La paz la construye la justicia.

     Porque si «lo justo es lo justo», como dice una frase de cajón, ¿lo que aquí está ocurriendo no constituye un acto de injusticia manifiesta, además de una viola-ción al derecho fundamental a la igualdad?

     Como quien dice: «Tras de cotudo, con paperas». Porque tal congelación es un maltrato adicional al se-cular de imponerle al profesor ocasional un número de horas de clase semanales superior a las del profesor de carrera de similar vinculación.

     De por sí, el sueldo del profesorado de carrera es medio chimbón. Y si el del profesorado ocasional es menor que aquél —aunque, eso sí: el trabajo es ma-yor—, entonces: ¿la congelación salarial no constituye un ahorro de chichiguas?

     Ante esto, sólo falta que nuestra Rectoría nos salga con el cuento de que se nos volvió ambientalista. Que tan tozuda congelación salarial contra el profesorado ocasional pretende coadyuvar a la campaña del ex vice presidente gringo Albert Gore contra el recalentamien to global, con la cual no se comprometió con tal pasión cuando en los Estados Unidos era «el segundo de a bor do» del Poder Ejecutivo.                                                                  n

editorial-occidente-universitario@hotmail.com

▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬

 

 

EN PÁGINAS INTERIORES:

––––––––––––––––––––––––––

Æ POESÍA LIGERA.

Æ UN HOMBRE QUE NO RÍE ES CAPAZ DE MATAR A SU

Æ BREVE HISTORIA DE  LAS COMPUTADORAS.

Æ DE LA ELECCIÓN RECTORAL EN LA U. COMPLUTENSE.

Æ UN PAR DE PIPEROS EMPEDERNIDOS.

 

 


 

Poesía ligera

 

GUILLERMO CARRILLO BECERRA, profesor

Asociado emérito de la UFPS. (gecarril60@yahoo.es)

 

De vez en cuando, para olvidarnos un poco de temas tan se-rios como el TLC y el computador de “Jorge 40”, es bueno darnos a la locha y qué mejor que disfrutar un poco de la lite ratura costumbrista. Por eso quiero cederle el paso en este espacio a VÍCTOR CARO, hijo del célebre Miguel Antonio Caro. Nacido en Bogotá en 1877, Víctor fue un escritor que, aparte de estudiar a fondo la vida hogareña de la Colombia decimonónica, fue un mamador de gallo de primera línea.

     Para muestra, este botón:


 

 


 

MI PULGATORIO

 

Unos derraman su sangre

por su patria o por su Dios,

otros por vengar agravios

en el campo del honor:

yo la vierto gota a gota,

sin provecho ni razón,

para que viva y prospere

de las pulgas la legión.

 

Debe de tener mi sangre

un exquisito sabor,

un gusto de vino añejo,

un picantico de ron,

según crece la clientela

que demanda ese licor.

 

Si esas buenas parroquianas

que frecuentan mi mesón,

me pagaran cada trago,

¡qué rico estuviera yo!

Mas no cubren una cuenta

ni por equivocación.

 

Y tienen todas las pulgas

un instinto, un raro don

para escoger el momento

de clavar su diente atroz:

cuando a leer me dispongo

en un cómodo sillón,

o en la cama muy tranquilo

a gozar del sueño voy,

¡zaz! la pulga, la tenaza,

la roncha, la comezón,

y adiós, sabrosa lectura,

sueño apetecido, ¡adiós!

 

Y esto no es nada: en el tranvía,

cuando emparedado voy

entre una revendedora

y un negociante en carbón,

¡zaz! la pulga, y en la iglesia,

o en la solemne función,

¡zaz! la pulga, y con la novia,

¡zaz! la pulga: ¡es un horror!

ni en Rusia ha habido jamás

tamaña persecución.

 

Contra semejante plaga

nadie el remedio inventó:

no hay vicks, sebo, mentholatum,

bala, explosivo, cañón,

ni asfixiante gas que valga:

todo lo he ensayado yo.

 

Últimamente mis malas

pulgas han dado en la flor

de tomar mi flaco cuerpo

como terreno de sport:

en mis brazos juegan tennis,

sobre mis espaldas golf;

(por cierto que hacen más hoyos

que un afamado campeón)

y en este largo y huesudo

pescuezo que Dios me dio

se entrenan en alpinismo

con admirable valor.

 

Y para tomar sorbetes

sin peligro ni temor,

han escogido en mi lomo

inaccesible región,

roca aislada donde nunca

mi airada mano llegó.

 

Esto ya pasa de raya:

estoy flaco, sin color,

exangüe, falto de alientos,

y en vano… ¡Dale!.. ¡Perón!

una pulga me ha picado,

y otra y otra… ¡son legión!

Suspendo… ¡va a comenzar

la partida de foot-ball! n

 

 

(Cúcuta, mayo de 2007)


 

▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬

 


 

“Un hombre que no ríe es capaz

de matar a su madre”

 

RICARDO GARCÍA RAMÍREZ,

profesor Titular emérito de la UFPS.

 

Estuve leyendo el libro Bestiario Tropical, de Alfredo Iriar-te, que contiene historias sobrecogedoras que lo llevan a uno a concluir que gran parte del origen de la violencia y el te-rrorismo actual radica en la concupiscencia del poder y en la crueldad de ciertos gobernantes, que no sólo fueron unas bes tias sino que también bestializaron a sus gobernados.

     Por eso escribiré algunos resúmenes, cada uno de una his-toria relatada por Iriarte. En este artículo me ocuparé de un dictador ecuatoriano, muy curioso por su religiosidad inquisi torial: Gabriel García Moreno. A él se le puede aplicar la fra se de San Isidro de Sevilla en su libro De viris illustribus: “Hombre que no ríe es capaz de matar a su madre”.

     En otro artículo me ocuparé de los generales Mariano Mel garejo y Agustín Morales, dictadores bolivianos. Dos borra-chos empedernidos que, como decía Neruda, eran: “Bestias borrachas, espumarajo de minerales traicionados, barba de infamia, barba horrenda sobre los montes rencorosos”.

     En otro, de El ogro de los Andes, “el Benemérito” general Juan Vicente Gómez, dictador de Venezuela, quien decía: “I gual que el Libertador, nací un 24 de julio. Y como él, mori-ré un 17 de diciembre; pero del año que se me dé la gana”.

     En otro describiré a grandes trazos al “generalísimo” Ra-fael Leonidas Trujillo, quien nunca tuvo escrúpulos de con-ciencia como dictador de República Dominicana.

     En otro escribiré sobre alguien poco conocido: el general Maximiliano Hernández Martínez, dictador de El Salvador, para quien valía más la vida de un insecto que la de un rebel-de. Se dedicó a la brujería y fue un gran genocida.

     En otro haré una remembranza del general Jorge Ubico, dictador de Guatemala. Un maniático que tenía las ínfulas de ser el trasunto físico del emperador Napoleón I.

     Y finalizaré con el general Anastasio Somoza García, quien inició la satrapía de los Somoza en Nicaragua. Fue un hombre rapaz, cruel, un atleta erótico, de tendencia fascista.

 

u

 

Se dice que GABRIEL GARCÍA MORENO nació en 1821 en Guayaquil (Ecuador) y que jamás incurrió en el “desliz” de una sonrisa, y mucho menos en el “escandaloso impudor” de una carcajada. Al menos Hitler, Himmler, Khomeini, Pinochet, Nerón o Calígula, por lo menos reían cuando crucifica-ban, o asaban o empalaban a sus enemigos, o degollaban es-clavos. Nerón rió cuando mató a patadas a Popea, su esposa; y cuando le sacó las tripas a su madre, Agripina.

     Gabriel no tuvo infancia pues, mientras los demás niños jugaban, él dividía su tiempo entre rezar a hurtadillas y es-trangular pajaritos con la mayor lentitud posible, para dis-frutar los estertores de la agonía. Como estudiante fue el pri-mero del curso, pero también fue lo que llamamos chupa, por lo cual fue designado bedel, cargo que ejerció con celo en carnizado de terrible delator. Un día un compañero le enros-tró las vilezas diarias de su ruin labor y Gabriel lo cogió por los cabellos y lo arrastró hacia los inodoros, donde lo metió de cabeza hasta casi asfixiarlo entre el mierdero rebosante.

     Tampoco tuvo juventud por su alma áspera, fanatismo re ligioso y mirada de serpiente. Tenía cierta prestancia, pero la esquiva y arrogante aristocracia quiteña lo toleraba pero no lo admitía en su redil. Sus ímpetus arribistas se estrellaban con el obstáculo ingente de su nula simpatía; de su talante áspero, como si se hubiera chupado cien limones.

     Para poder ascender a la vanidosa cúpula social se hizo clérigo por medio de lo que se llamaban “órdenes menores”: lector, exorcista, acólito. Pero el ascenso social siguió vedado, porque la sotana no cambió su carácter inmamable. Pensó en ser obispo pero, al notar que la sociedad aún lo rechaza-ba, dejó el seminario para intentar el ascenso como laico.

     Se hizo abogado y su ojo aquilino fichó a una candidata para ascender socialmente a través del matrimonio: doña Ro sa Ascosube y Matheu, 25 años mayor que él, fea, avara y, de ñapa, aquejada por unos granos purulentos de los pies a la cabeza. Sus enemigos decían que tenía la famosa peste gáli-ca; los más benignos, que tenía la enfermedad de Lázaro. Siempre se sentaba sobre una sola nalga, pues también pade-cía de almorranas. Por cada pústula o grano, Gabriel le exi-gió de dote una hacienda cacaotera con muchos semovientes.

     Asegurado con su boda el ingreso a la sociedad quiteña, Gabriel inició el ascenso al poder. Como eludía a su nausea-bunda esposa, no se sabe cómo la preñó, tras lo cual tenía pe-sadillas en las que le nacía una hija con la misma cara de su madre y unas horribles cerdas en medio de los granos.

     Y le nació una raquítica y macilenta hija, como una longa niza, a la que soportó con paciencia ejemplar. La iguanita languidecía por momentos, pues las tetas de Rosita eran se-cas. Para salvar a su terrible engendro, ella acudió a la leche de burra, pero un día engulló un tetero, eructó y falleció.

     Después de ese suceso, Gabriel embarazó por segunda vez a Rosita, colocándole un capuchón para cogérsela. Y le nació un varoncito un poco más sano que su hija.

     Gabriel García Moreno llegó al poder en 1859, a los 38 años, y su primer “acto de gobierno” fue pedirle a Napoleón III (el Pequeño), a través del embajador de Francia en Quito, que aceptara a Ecuador como una de sus colonias y lo nom-brara a él procónsul. Napoleón, arrecho, le dijo a su embaja-dor que no le parara bolas a ese mentecato.

     Como gobernante, Gabriel cambió su pasatiempo infantil de estrangular pajaritos por el de fusilar a sus enemigos de la manera más cruel posible, por lo que se decía que tenía u-na actitud “fusilánime”. Él mismo creaba maquinas de tortu ra y le gustaba rematar a sus enemigos con una bayoneta.

     Su esposa se le hizo intolerable en la mansión presiden-cial. Así que un día la envenenó en su habitación, como fór-mula redentora de la hediondez y los aullidos por sus granos y almorranas. El médico le dijo: “Con el veneno que le dio, se habrían podido matar sin dificultad cinco yeguas”.

     El dictador era un sátiro insaciable, pese a su fanatismo religioso. Le gustaba las indigentes, pero bonitas, jóvenes y vírgenes. No se satisfacía con nada. Asediaba a las mujeres con torpeza y vulgaridad y, si no lo aceptaban, las esperaba y las mataba hincándoles una daga en sus senos.

     Es famosa la historia de Gabriel con Virginia Klinger, es-posa del connotado aristócrata quiteño Carlos Aguirre y Montúfar. Era sexy, bella, inteligente, fina, culta y con un atributo adicional que a todos fascinaba: su marido la abu-rría. Aguirre era el prototipo del cornudo feliz: paciente y discreto, portaba sus cachos con una elegancia ejemplar, y se mostraba amable y hospitalario con los mozos de su esposa. Y pese a la importancia de su pretendiente, Virginia lo recha zó como a un patán, por lo cual Gabriel quiso matarla, pero los celos le hicieron temblar la mano al intentarlo.

     A Gabriel le salió un gallo tapao, o pretendiente de Virgi-nia: Arcesio Escobar, un payanés gallardo, talentoso y simpá tico. Éste le dedicaba versos de Lord Byron a su amada, mientras don Gabriel le enviaba estampitas de santos con pías y ridículas jaculatorias, que a ella le producían risas. Ga briel quiso arrestar a su rival, pero ella, de manera oportu-na, lo ingresó a la Legación colombiana vestido de mujer.

     Gabriel intentó apuñalarla y fracasó. Entonces denunció una dizque “infame agresión” colombiana en la frontera, y movilizó tropas contra Colombia para vengar el honor nacio nal ultrajado. Era 1862 y era presidente de Colombia Tomas Cipriano de Mosquera, el Gran General. Las fuerzas colom-bianas trituraron en Tulcán (Ecuador) a los ejércitos de Ga-briel García Moreno, quien aceptó una honrosa capitulación.

     Pero como no estaba dispuesto a que un colombiano le bir lara a su hembra preferida, con paciencia y minuciosidad urdió un desquite, y ese mismo año (1862) se tomó a Pasto y la hizo provincia ecuatoriana. Al enterarse, Mosquera envió un ejército que lo venció por segunda vez de una manera hu-millante y oprobiosa. Cuando en 1867 Tomás Cipriano de Mosquera fue depuesto, intento radicarse en Guayaquil, pe-ro García ordenó:

     —Fusílenlo, si pisa Ecuador.

     En 1869 García Moreno promulgó una Constitución en la que consagró que quien no fuera católico perdía la nacionali-dad, y que si a alguien se le comprobaba que estaba en peca-do mortal sería juzgado y penado como traidor a la patria. Su tiranía teocrática se hacía cada día más intolerable. Todo su rencor lo motivaron sus fracasos amorosos y sus malogra-das empresas guerreras contra Colombia. Aun así, se ha lle-gado al extremo de que recientemente un grupo de energúme nos exigieron canonizar a Gabriel García Moreno.

     En 1875 unos jóvenes le hicieron el viajao, apoyados por el colombiano Faustino Rayo, a quien García Moreno le ha-bía quitado su esposa. Mientras el presidente iba a pie de la catedral al palacio de gobierno, Rayo le acertó un machetazo en la cabeza. Luego, los demás lo volvieron picadillo.

     Curioso final el de ese extravagante dictador, porque se le cumplieron sus palabras:

     —Mis enemigos van a tener que matarme porque, de lo contrario, los extermino a todos.

 

(PRÓXIMOS DICTADORES:

MARIANO MELGAREJO Y

AGUSTÍN MORALES) n

 

––––––––––

FUENTE: El libro Bestiario Tropical, de Alfredo Iriarte.

▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬

 


 

Breve historia de

las computadoras

 

CARLOS HUMBERTO AFRICANO,

profesor Asociado emérito de la UFPS.

kafrica_55@hotmail.com

 

Por los días de descanso de la semana santa, cayó en mis ma-nos (socorrida frase de cajón) una película de esas bien bue-nas que lo ponen a uno a pensar. La tal película se titula: Pi-ratas del Valle de Silicón y la temática es aquella historia no contada de la rivalidad entre Microsoft y Apple en sus ini-cios, la vida y milagros de sus creadores y sus triquiñuelas pa ra surgir. Esto me dio la idea de contarles la historia del desa rrollo de las computadoras desde sus inicios y con otra ópti- ca. Lo que sigue es una recopilación de información de Inter- net, donde encontré 1’600.000 páginas sobre este tema del que me ocupo aquí, 1’200.000 sobre Apple, 1’400.000 sobre Microsoft, 800.000 sobre sistemas operativos y 600.000 sobre microprocesadores.

     De modo que bajé alguna información de estas páginas, hi ce una mezcolanza de temas, los aliñé a mi gusto y produje el siguiente brebaje, con el cual espero que no se indigesten, pues puede resultar pesado, aunque traté de quitarle todo tecnicismo.

     Así, también, resultó un poco largo, pues, como dije en mi artículo Una generación privilegiada (Occidente Universita-rio Nº 75), hablar de la computadora daría para un libro. Creo que me quedé corto. Daría para una enciclopedia y a fe que las hay. Este recuento lo dividí en tres entregas, a saber: Inicio de la computación, Historia del PC (Personal Compu-ter, o computador personal) e Historia de la computación en la UFPS. Pero, si no quieren leer mis escritos, pueden cónsul-tar algunas de las páginas de Internet o remitirse a alguna biblioteca a consultar una enciclopedia temática de la informática.

 

LA HISTORIA DE CÓMO LLEGÓ A CONSTRUIRSE

LA PRIMERA COMPUTADORA

Durante siglos la humanidad ha tratado de usar artefactos de diferente tipo para realizar sus trabajos, para hacerlos más simples y rápidos. La historia conocida de los artefactos que calculan o computan, se remonta a muchos años antes de Jesucristo. Uno de esos artefactos fue el ábaco, instrumento que sirve hasta el día de hoy para realizar complejos cálculos aritméticos con enorme rapidez y precisión. El ÁBACO quizá fue el primer dispositivo mecánico de contabilidad que exis-tió. Su origen se remonta al menos a 5.000 años y su efectivi-dad ha soportado la prueba del tiempo. El ábaco, en la for-ma en que se conoce actualmente, fue inventado en China unos 2.500 años antes de Cristo.

     Independiente de esto, un matemático, Bissaker, basado en el principio de los logaritmos, inventa la regla de cálculo, que se convierte en una calculadora de bolsillo extremada-mente versátil. En el año 1700 “la calculadora numérica digital”, representada por el ábaco, y “la calculadora análo-ga”, representada por la regla de cálculo, eran de uso común en toda Europa.

     Pero, en relación con los cálculos matemáticos utilizando máquinas, fue LEONARDO DA VINCI (1452-1519) quien tra-zó las primeras ideas para una sumadora mecánica. Había hecho anotaciones y diagramas sobre una máquina calcula-dora mecánica, cuya base de cálculo eran unas ruedas marcadas con 13 dígitos, que mantenía una relación de 10:1.

     Esto es apenas un recuerdo de la invención de las prime- ras máquinas de calcular. Pero el honor de ser considerado “el padre de la computadora” le correspondió al ilustre filó-sofo y científico francés BLAS PASCAL (1623-1662), quien si-glo y medio después de Leonardo Da Vinci inventó y constru yó la primera máquina calculadora automática utilizable, precursora de las modernas computadoras. Conocida como “La pascalina”, funcionaba con base en el mismo principio del cuenta kilómetros de los automóviles, que, dicho sea de paso, fue el mismo principio en que se basaron las computa-doras mecánicas antecesoras de las electrónicas, utilizadas no hace tanto tiempo. Sin embargo, el invento resultó un des-consolador fallo financiero, pues, para esos momentos, resul- taba más costosa que la labor humana para los cálculos arit-méticos.

     El siguiente en avanzar en el diseño de una máquina calcu ladora mecánica fue GOTTFRIED WILHELM VON LEIBNITZ (1646-1717), quien desarrolló una máquina calculadora auto mática con capacidad superior a la de Pascal, que permitía sumar, restar, multiplicar, dividir y calcular raíces cuadra-das.

     El siguiente en la lista fue el profesor de matemáticas de la Universidad de Cambridge (Inglaterra), CHARLES BABBA GE (1793-1871), quien desarrolla en 1823 el concepto de un artefacto que él denomina "máquina diferencial", concebida para realizar cálculos, almacenar y seleccionar información, resolver problemas y entregar resultados impresos. Este a-vanzado concepto, con respecto a la simple calculadora, le va lió a Babbage ser considerado como el precursor de la com-putadora, pero la máquina jamás llegó a construirse. En com pensación, su novia, ADA AUGUSTA BYRON —hija del poeta inglés Lord Byron y exaltada luego a Lady Ada Augusta By-ron, Condesa de Lovelace —, quien le ayudaba a Babbage en el desarrollo del concepto de la Máquina Diferencial, creó los programas para la máquina analítica y hoy es reconocida como el primer programador de computadoras. Tanto es así, que en 1989 el lenguaje desarrollado por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, y el único aceptado por la ne- cesidad de unificar los más de 400 lenguajes que dicho Depar tamento utilizaba en sus proyectos, es llamado ADA, en ho-nor de la Condesa ADA de Lovelace.

     ¿Cómo les parece? ¡Más de 400 lenguajes! (Y dialectos, se gún la fuente consultada, para referirse a las distintas versio-nes de un lenguaje, a los interpretadores y a los compilado-res.) Hablamos de lenguajes de computadora, cuyo número supera por mucho a los lenguajes de humanos y que noso- tros, de aquéllos (de los de computadora), apenas sí conoce-mos no más de 15 y manejamos algunos siete.

     Uno de los hitos más importantes en el proceso paulatino del desarrollo de una máquina que pudiera realizar comple-jos cálculos en forma rápida, que luego llevaría a lo que es hoy la moderna computadora, lo constituyó la introducción de tarjetas perforadas por HERMAN HOLLERITH como elemento de tabulación. Este ingeniero norteamericano, de ascendencia alemana, logró poner en práctica la idea que re- volucionaría para siempre el cálculo mecanizado y, aunque el primer censo llevado a cabo en Rusia en 1897 se registró con el Tabulador de Hollerith, éste no se podía catalogar co-mo una computadora. Sin embargo, las tarjetas perforadas fueron, desde la primera máquina, la MARK I, y durante mu cho tiempo, el único medio de programarlas. Desde sus ini- cios hasta las más modernas, como la 360 y la 370 de IBM, utilizaron este medio, que sólo fue cambiado con la aparición del microprocesador, del microcomputador y de los circuitos integrados en los finales de los años 70. (Con una computa- dora 370 IBM se inició el centro de cómputo de la UFPS. Y la primera máquina traída a Colombia fue una 360 IBM, para la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá.)

     ¡Cómo son las cosas!: en 1854, GEORGE BOOLE había de sarrollado su teoría matemática con el sistema numérico binario (0 y 1), que, como todos saben, esta teoría de la lógica constituyó la base del desarrollo de los circuitos de conmuta-ción, tan importantes en el diseño de las computadoras elec- trónicas y de su programación.

     Pero es CLAUDE ELWOOD SHANON a quien  se le debe es te desarrollo al aplicar a la electrónica —y por extensión a las computadoras— los conceptos de la teoría de Boole en su tesis de grado para la Maestría en Ingeniería Eléctrica en el MIT, en 1937. Shanon fue quien definió la unidad de informa ción: el bit, lo que consecuentemente constituyó la base para la utilización del sistema binario de las computadoras, en lu-gar del sistema decimal, e introdujo los conceptos de verdade ro y falso, planteados en el álgebra lógica de Boole, a los es-tados  “abierto” y “cerrado” de los circuitos eléctricos.

     El desarrollo sigue su ritmo y el científico alemán KON-RAD ZUSE desarrolla, en 1938, una notación binaria que apli ca a unos circuitos de rieles electromagnéticos de memoria y construye un modelo experimental que llama V-1 (V, por Versuchmodel o Modelo Experimental). Más tarde, con su versión V-3 nace la primera computadora digital controlada por programas y completamente operacional, con un lengua- je prototipo que desarrolló y que llamó Planklkul, con el cual se anticipó y resolvió varios de los problemas que se abarcan hoy en el contexto de la teoría de los algoritmos, programa-ción estructurada y estructura de la programación de idio-mas para computadoras, siendo considerado por mucho tiem po como el creador de la primera computadora digital. Pero, como siempre hay intereses creados, en 1973 una orden de un tribunal federal de Estados Unidos invalidó una antigua patente (dice la fuente consultada y se supone que fue la otorgada a Konrad Zuse), y oficialmente se le dio el crédito a JOHN V. ATANASOFF como el inventor de la computadora digital electrónica, por su computadora que había llamado simplemente ABC (Anatasoft Berry Computer), creada entre 1937 y 1942, y ahora, en el edificio de Física de la Universi-dad de Iowa, aparece una placa con la siguiente leyenda: “La primera computadora digital electrónica de operación auto-mática del mundo, fue construida en este edificio en 1939 por John Vincent Atanasoff, matemático y físico de la Facultad de la Universidad, quien concibió la idea, y por Clifford Ed-ward Berry, estudiante graduado de física”.

     El año de 1944 marca la fecha de la primera computado-ra, que en realidad se pone en funcionamiento y se presenta al público. La crea el Dr. HOWARD AIKEN en la Universi-dad de Harvard (Estados Unidos) y la presenta con el nom-bre de MARK I. Funcionaba eléctricamente y las instruccio-nes e información se introducen en ella por medio de tarjetas perforadas. Este impresionante equipo medía 16 metros de largo y 2,5 de alto, tenía unas 800.000 piezas y más de 800 Km de cablerío eléctrico.

     Pero fue en 1946 que aparece La primera computadora electrónica, la ENIAC (Electronic Numerical Integrator And Computer), o Integrador Numérico y Calculador electróni-co. Creada por J. P. Eckert y J. W. Mauchly en la Universi- dad de Pennsylvania, pesaba 30 toneladas y ocupaba un espa cio de 450 metros cuadrados, llenaba un cuarto de 6 metros por 12 metros y contenía 18.000 bulbos. Tenía que progre-marse manualmente conectándola a 3 tableros que contenían más de 6.000 interruptores y operaba con sistema decimal (0, 1, 2... y 9) y requería una gran cantidad de electricidad.

 

Aunque no tuvieron gran trascendencia, no quiero dejar fue- ra de la lista las siguientes:

     EDVAC (Electronic Discrete Variable Automatic Compu-ter), es decir: computadora automática electrónica de varia-ble discreta, desarrollada en 1948 por el Dr. John W. Mau-chly, y John Presper Eckert Jr. y John von Neumann. Prime ra computadora en utilizar el concepto de almacenar infor- mación. Podía almacenar datos e instrucciones usando un có digo especial llamado “notación binaria”.

     EDSAC, desarrollada en 1949 por Maurice Wilkes. Prime-ra computadora capaz de almacenar programas electrónica-mente.

     ACE PILOT. Aunque el ingeniero Alan Turing tuvo listos todos los planos en 1946 de lo que posteriormente sería cono-cida como ACE Pilot (Automatic Calculating Engine) sólo fue presentada públicamente en 1950. La ACE Pilot estuvo con-siderada por mucho tiempo como la computadora más avan-zada del mundo, pudiendo realizar operaciones tales como suma y multiplicación en cuestión de microsegundos.

     Y bien, hasta ahora todo no era más que experimentos científicos de laboratorio, ensayos de algunos loquitos de ba-ta blanca para hacer algunas operaciones matemáticas. Pero las empresas vieron en ello toda una fuente de desarrollo in-dustrial y comercial y empezó entonces la tenaz competencia en la naciente industria. En el mundo de la informática casi siempre se pone este hecho como punto de partida y se divide la historia de la computación en generaciones de computado-ras, iniciando en la primera. Yo, por correspondencia, he llamado a esta historia contada la GENERACIÓN CERO.

 

 

PRIMERA GENERACIÓN (1951-1958)

IBM desarrolló en 1948 su computadora SSEC (Calculadora Electrónica de Secuencia Selectiva) y, en 1951, la compañía Remington Rand, otra de las líderes en este campo, presentó al mercado su modelo denominado UNIVAC, que ganó el con trato para el censo de 1951 de Estados Unidos. Esta máquina se encuentra actualmente en el “Smithsonian Institute”.  En 1952 fue utilizada para predecir la victoria de Dwight D. Eisenhower en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos.

     En respuesta al desarrollo de la Univac, IBM, en 1953, construyó su modelo 701: una computadora científica con una capacidad superior 25 veces a la SSEC y muy superior también a la Univac.

     A la 701 siguieron otros modelos cada vez más perfeccio- nados en cuanto a rapidez, precisión y capacidad, los cuales colocaron a IBM como el líder indiscutible de la naciente in-dustria de las computadoras. Después de un lento comienzo, la IBM 701 se convirtió en un producto comercialmente via-ble. Sin embargo, en 1954 fue introducido el modelo IBM 650, el cual es la razón por la cual IBM disfruta hoy de una gran parte del mercado de las computadoras. Aunque costo-sas y de uso limitado, las computadoras fueron aceptadas rá-pidamente por las compañías privadas y el Gobierno. Aun- que en la actualidad es  difícil mencionar a una firma deter-minada como la primera en este campo, es un hecho irrefu-table que IBM continúa siendo una de las principales compa-ñías en cuanto a desarrollo de computadoras se refiere.

Con ella se inicia una nueva era, en la cual la computado-ra pasa a ser el centro del desarrollo tecnológico, y de una profunda modificación en el comportamiento de la sociedad.

     Todas las computadoras de la primera generación emplea ron tubos de vacío. Usaban tarjetas perforadas para entrar la información y la programación en lenguaje máquina con-sistía en largas cadenas de bits (de ceros y unos), por lo cual resultaba larga y compleja. Es por estas fechas cuando hace su aparición el concepto de los sistemas operativos y el labo-ratorio de investigación General Motors implementó el pri-mer sistema operativo para la IBM 701.

     El proceso de correr un trabajo (programa) era complejo: se escribía en papel, ya en lenguaje ensamblador o bien en lenguaje FORTRAN (FORmula TRANslation, para aplicacio-nes de Ciencia e Ingeniería), se perforaba en tarjetas en la compleja máquina perforadora. La pila de tarjetas se coloca-ba en la introducción al sistema y, cuando la computadora terminaba el trabajo, se desprendía la hoja de resultados de la impresora, que eras la única unidad de salida.

     Los programas almacenados dieron a las computadoras una flexibilidad y confiabilidad tremendas, haciéndolas más rápidas y menos sujetas a errores que los programas mecá- nicos. Hasta este punto, los programas y datos podían ser in-gresados en la computadora sólo con la notación binaria, que es el único código que las computadoras “entienden”.

     El siguiente desarrollo importante en el diseño de las com putadoras fueron los programas intérpretes, que permitían a las personas comunicarse con las computadoras utilizando medios distintos a los números binarios. En 1952 GRACE MURRAY HOPER una oficial de la Marina de Estados Uni-dos, desarrolló el primer compilador: un programa que pue- de traducir las instrucciones escritas en lenguaje de huma-nos a un código binario comprensible para la maquina y lo llamaron COBOL (COmmon Business Oriented Lenguaje, para aplicaciones de Contaduría y Economía).

     Su trabajo relacionado con la programación de Mark I, y las subsiguientes generaciones Mark II y Mark III, le valie-ron ganar un prestigioso premio otorgado por la Marina. Luego de tres años trabajando en el departamento de com-putación de la Marina, Grace Hooper se unió a la Eckert Mauchly Corp. como experta en matemáticas. En la fecha en que Hooper se unió a la compañía Eckert Mauchly, ésta esta- ba empeñada en la construcción de Univac I, en la programa ción de la cual la Sra. Hooper tuvo gran participación.

     En 1952 Grace Hooper publicó su primer ensayo sobre au toprogramadores (compiladores), que le valió ser nombraba directora e ingeniero de sistemas de la División Univac de la Sperry Rand Corp.

     De modo que en esta etapa del desarrollo de las computa-  doras, mientras los hombres se han dedicado a la construc-ción de las máquinas, han sido las mujeres las que les han da do vida, elaborándoles el software. Recuérdese que se recono ce como la primera gran pionera en este campo a Lady Ada Augusta Byron, condesa de Lovelace, única hija legítima del poeta inglés Lord Byron, nacida en 1815.

     Entre los muchos aportes que Lady Lovelace hizo a la ciencia de la computación, mientras estudiaba la máquina de Babbage, el más sobresaliente probablemente fue el que esta- ba relacionado con el concepto de lo que hoy llamamos “sub-rutinas”: programas prefabricados para realizar diferentes labores de computación.

 

SEGUNDA GENERACIÓN (1959-1964)

El invento e introducción del  transistor  a mediados de los a-

ños 50 cambió la imagen radicalmente. Esto permitió que se crearan máquinas más pequeñas, suficientemente confiables, las cuales se instalaban en lugares especialmente acondiciona dos, aunque sólo las grandes universidades y las grandes cor-poraciones o bien las oficinas del gobierno se podían dar el lujo de tenerlas. Fueron y son las que se conocen como “mini computadoras”.

     La Marina de Estados Unidos utilizó las computadoras de la Segunda Generación para crear el primer simulador de vuelo (Whirlwind I). Aparecieron los más grandes competi- dores de IBM, que durante los años 60  se conocieron como el grupo BUNCH:  Money, Well, Burroughs, Univac, NCR, CDC.

 

TERCERA GENERACIÓN

(Mitad de la década de 1960 a mitad de la década de 1970)

Se inicia en 1964 con la introducción de la familia de compu-tadoras Sistema/360 de IBM, que prácticamente coparon el mercado, el cual se consolidó con el modelo 370 IBM. Fueron diseñadas como sistemas para usos generales de modos múlti ples. Algunas de ellas soportaban simultáneamente procesos por lotes, tiempo compartido, procesamiento de tiempo real y multiprocesamiento, pero se seguía utilizando las tarjetas perforadas y la programación en código, en lenguajes como el Fortran y el Cobol.

     Seguían siendo minicomputadoras, muy modernas, a la vez que costosas, y sólo las empresas grandes, las universi-dades y las agencias del gobierno podían darse el lujo de te-nerlas. Se instalaban en áreas especiales, con ambientes sofis ticados y, debido a la complejidad de operación, las maneja-ban personajes de bata blanca.

     Esta es, pues, una pequeña recopilación (de pronto larga para algunos de mis lectores) de la historia de las computado ras, hasta la 3ª generación. La 4ª generación, que correspon-de a la historia del PC, será contada en la segunda entrega.

▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬

u

––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

Al «suscrito» Director siempre le han gustado las canciones escritas y compuestas por el maestro español Don MANUEL ALEJANDRO. Y más de un sábado o domingo, cuando estan- do en la tienda de Chamizo degustando unas cervezas ha so-nado una canción del hispano Julio Iglesias, ha tenido que pa decer el chaparrón de las adoratrices y de los adoradores de «Julito» por decir que esa pinta le parece una cabra be-rrinchera, disculpándose sólo por si ha incurrido en pleonas- mo. (Es que, ante unas voces como la del andaluz Raphael y la del valenciano Nino Bravo, «Julito» no califica ni para lavasacos del primero ni para lavatrastos del segundo.)

     Por eso, «el suscrito» Director no resiste registrar una infidencia que el director de cine Lisandro Duque Naranjo contó el domingo 1º de abril del 2007 en su columna «Lo divi no y lo humano», del semanario El Espectador.

     Que una vez en México, en el Distrito Federal, viajaban él y Gabo en automóvil cuando un trancón en la autopista los o-bligó a desplazarse algo así como a paso de tortuga paraplé-jica. Que para paliar esa insufrible situación, Gabriel García Márquez, quien manejaba el automóvil, alargó la mano, sacó de la guantera un casete y lo insertó en el pasacintas.

     Que apenas se oyó la 1ª canción que salió del aparato, Li-sandro Duque dijo: «Es Rocío Jurado.» Y que Gabo respon-dió: «Sí, pero las canciones que interpreta son de Manuel Alejandro. Es que yo compró todo lo que sea del maestro Manuel Alejandro, aunque lo interprete Julio Iglesias.     

––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

 


 

De la elección rectoral en la

Universidad Complutense

de Madrid (España)

 

EFRÉN ALBERTO GONZÁLEZ GARCÍA, profesor de la

Facultad de Educación, Artes y Humanidades de la UFPS.

efrenalbertogonzalez@hotmail.com

 

El pasado 25 de abril se realizó la elección del rector de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), periodo 2007-2011, y, como en toda elección democrática que se respete, se presentaron los respectivos debates entre los candidatos. Va-le decir que cada uno de ellos ostenta estudios doctorales, una larga trayectoria como docente catedrático (la más alta dignidad en la escala profesoral), publicaciones de textos e investigaciones, conocimiento de la Universidad en su estruc-tura organizacional y una intachable hoja de vida pública, entre otras particularidades.

     En este momento en que la UCM está en proceso de transi ción al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) como respuesta a los compromisos de Bolonia (1998), las propues-tas de los candidatos a rector giran en su gran mayoría sobre esta temática. Pero algo más: se ha tenido de presente las ne-cesidades de estudiantes, personal docente, investigadores y personal administrativo y de servicios.

     ¿Por qué hago énfasis en este aspecto? Porque, en esta parte del mundo, lo más importante son las personas. Así, por ejemplo, puede entenderse que se busque la mejora en los servicios y en el clima organizacional.

     Es impactante, por lo menos para este servidor “desplaza-do por la Academia” —como llama el director de Occidente Universitario a su colega profesor que cursa fuera de Cúcuta o Colombia algún postgrado—, es impactante, decía, verifi-car que la mayoría de las propuestas (independientemente de su factibilidad) buscan acercar la Universidad a las perso-nas, buscan solventar situaciones como: subsidiar el trans-porte, aumentar el rubro de becas, mejorar la movilidad es-tudiantil, profesoral y de administrativos, aumentar los cu-pos y oferta de idiomas extranjeros, incremento del presu-puesto en Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+I), mejoramiento salarial de los docentes y administrativos, a-cercamiento al mundo laboral, dedicación plena a la docen-cia y a la investigación, mejora de la atención y los servicios que se prestan a los estudiantes, mejora de las condiciones en que desempeñan su trabajo los docentes y administrativos, oferta docente de calidad, incorporar jóvenes investigadores y potenciar al exterior la Complutense. Para los profesores contratados, establecer la carrera docente y el correspondien te aumento de remuneraciones, promocionar los créditos de libre elección, promover la carrera profesional de los admi-nistrativos y de servicios, favorecer la conciliación de la vida laboral con la vida familiar, prestar especial atención a los discapacitados, entre otras propuestas. Vale destacar el deba te abierto, sin personalismos, mostrando cada candidato a rector la bondad de su programa, con las cartas descubier- tas, sin tapujos, sin adornos ni eufemismos en las propuestas.

     La reforma a la Ley Orgánica de Universidades (LOU) que acaban de aprobar los diputados, trae, a propósito de la elección rectoral en las universidades, dos importantes modi-ficaciones. Las universidades, dentro de su autonomía, po-drán disponer de dos mecanismos de elección dentro de sus estatutos: la elección del rector por el Claustro, o la elección del rector por el voto directo de la comunidad universitaria.

     Si la elección corresponde al Claustro, el candidato debe- rá obtener en la primera votación más de la mitad de los vo-tos validamente emitidos y, si ninguno alcanza dicha propor- ción, se procederá a una segunda votación, siendo elegido rector el que obtenga más votos.

     El Claustro es el máximo órgano de representación de la comunidad universitaria. Está conformado por: el Rector, quien lo preside; el Secretario General, el Gerente de la Universidad, y un número de miembros en representación de los diversos estamentos. Este número de representantes lo de terminan los respectivos estatutos universitarios. Fundamen- talmente, a dicho Claustro le corresponde elaborar tales es-tatutos y tiene las demás funciones que le asigne la Ley. Pue- de convocar a elecciones por iniciativa de un tercio de sus miembros y con la aprobación de dos tercios. Esta iniciativa, de ser aprobada, disuelve el Claustro y produce el cese del rector, quien se desempeñará interinamente como tal hasta la toma de posesión del nuevo rector. Al menos el 51% de sus miembros serán funcionarios doctores de los cuerpos docen- tes universitarios.

     Pero, si los estatutos disponen que al rector lo elija la co-munidad universitaria, el voto será ponderado según los dis-tintos sectores académicos. Así, 51% corresponderá a los do-centes doctores con “vinculación permanente” en la Univer- sidad; 12% corresponderá a los docentes investigadores (10% a los de tiempo completo y 2% a los de tiempo par-cial); 25% a los estudiantes; y 12% al personal administra-tivo y de servicios.

     El candidato que obtenga más de la mitad de la votación válida ponderada, será rector. Si nadie obtiene dicha mayo-ría, habrá una segunda vuelta, de la cual resultará rector el candidato que obtenga la mayor votación ponderada. La con dición de doctores con vinculación permanente a la Universi-dad también se aplica a la elección de Decanos de Facultad, Directores de Escuela y Directores de Departamento. Dejo al lector inferir sus propias comparaciones y conclusiones.

     Sobra decir que, siendo la UCM una institución de natu-raleza pública, posee todos los servicios, infraestructura físi-ca y tecnológica de cualquier Universidad privada. La mayor inversión se hace en conexión wifi e internet para docentes y estudiantes, en intercambio de docentes investigadores con otros centros europeos o grupos de investigación, en financia ción de revistas indexadas y de textos escritos por los docen-tes, en movilidad de estudiantes en universidades europeas o de Estados Unidos, en amplitud de becas para idiomas, entre otras.

 

El año pasado se logró un acuerdo con google para digitali-zar y publicar en la red los mejores textos de la UCM y sus investigaciones, lo que le da un carácter universal a su biblioteca y a sus publicaciones. Sobresale el hecho de que se tiene un horizonte claro y preciso sobre hacia dónde quieren tener a la UCM en los próximos 20 años, y todos los candida-tos tienen un acuerdo sobre lo fundamental de la docencia y la investigación.

     La UCM tiene un proyecto académico que todos lo com-parten, lo afirman y sienten un compromiso por desarro-llarlo. Existe un convencimiento de que, si la Universidad avanza, ellos también avanzan y progresan.

 

(Madrid, España, 8 de mayo del 2007) n

▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬

 


 

Un par de piperos empedernidos

 

RICARDO GARCÍA RAMÍREZ,

profesor Titular emérito de la UFPS.

 

Se entiende que la beodez continua no es el estado ideal para gobernar un país. Sin embargo, los generales Mariano Melga rejo y Agustín Morales fueron dictadores de Bolivia desde 1864 hasta 1872 sin haber estado un día sobrios.

     Cuando nació MARIANO MELGAREJO, su padre lo vio tan espantosamente feo que, lleno de asco por haber engen-drado un sapo, escapó a toda prisa, vomitando toda clase de impropios. Su madre lo regaló a un convento y, cuando las monjas vieron tan repulsivo engendro, llamaron al capellán para que determinara si tenía alma y, si sí, lo exorcizara y bautizara. Cuando la sabandijita creció un poco, las monjas se dieron por vencidas porque el bebé resultó con una aguda e incurable coprofagía (resultó un come-mierda), por lo que lo enviaron a un sórdido orfanato donde creció en medio del más siniestro detritus de la sociedad, y donde aprendió los vi cios más nefandos de que pueda ser capaz un ser humano.

     Como es apenas obvio, el joven Melgarejo aprendió mala-mente a leer y escribir. Usaba una barba negra que casi le cu bría todo el rostro. Su deprimente cultura fue tal que, como presidente, al hablar del arte de la guerra dijo ante un nutri-do auditorio que Napoleón había sido un estratega mucho más diestro y avezado que Bonaparte, y que el más grave error del Libertador Simón Bolívar fue no haberse aliado con Atahualpa para derrotar a Hernán Cortés.

     Las dos constantes más notables de su vida fueron: la pro-clividad irresistible a consumir cantidades de alcohol (un “pi pero” empedernido), y un talante violento y furibundo que lo llevó algunas veces a asesinar con sus propias manos.

     Estaba en toda conjura e insurrección. Su ascenso a las cumbres del poder fue vertiginoso y quien se interpusiera ter minaba con unos tiros en la móimora. Aparentaba arrojos de héroe, pero en los momentos cruciales dio pruebas de una cobardía gallinácea. Dicen que tomaba anís con pólvora, que también daba a sus soldados antes de iniciar una refriega. Sus huestes murieron más por esa “espirituosa” bebida, que por las balas y las bayonetas de los enemigos. Su concepto de la democracia era tal, que cuando en 1864 ascendió a la presi dencia dijo en su discurso que gobernaría Bolivia hasta que le diera la gana, y que a quien no le gustara lo haría matar a palos.

     Sobre la Constitución Política dijo que se proponía hacer con ella la íntima operación higiénica que practica el ser hu-mano en forma cotidiana, especialmente en las horas de la mañana. O sea, limpiarse el culo con ella.

     Hacia unos festines y jolgorios que Baco envidiaría. Con su amante, Juana Sánchez, se metía unas borracheras con brandy, cerveza y anís con pólvora. Lo más insólito de sus pe rras era que, cuando todos estaban jinchos, mandaba traer a Holofernes, su fiel caballo, a quien con suma paciencia ense-ñó a beber hasta emborracharse y caer al suelo de manera estrepitosa. Los últimos en emborracharse eran Melgarejo y Holofernes. Cuando los invitados, embrutecidos por el licor, yacían en el suelo, el general le daba una orden a Holofernes que, ya beodo y henchido por los copiosos diuréticos, los hiso peaba (los miaba) con un potente chorro. Al final Holofer-nes, junto a sus contertulios miados, dormían la juma.

     Los guayabos eran  apocalípticos.  Por los tormentos deri-

vados de la resaca, en las mañanas resonaban las impreca-ciones y blasfemias del dictador y los relinchos adoloridos de Holofernes. Toda la servidumbre, alerta, le daba barrilados de cerveza fría a ambos. Y de desayuno: pienso, para Holo-fernes; y quince huevos fritos en manteca de marrano, tres tazones de chocolate y pan a la lata, para el sátrapa.

     Cuentan que en esos horribles guayabos, muchos colabo-radores fueron muertos a tiros de pistola en el despacho pre-sidencial por imprudentes: hacerle reparos a su manera de gobernar. Y que un día en que Melgarejo presidía una para-da militar, un loquito le mentó la madre y le lanzó una pie-dra que le pegó en las güevas a Holofernes. Diez minutos des pués, el infeliz orate fue muerto a sablazos por sus guardias.

     Cuando en 1870 estalló la guerra Franco-Prusiana, el ge-neral le declaró la guerra al káiser Guillermo I y al canciller Bismarck, y los amenazó con mandar un ejercito dirigido por él. Que si era necesario pasarían el océano a nado, tenien do cuidado, eso sí, de no mojar la pólvora. Cuando sus conse jeros le hicieron desistir de semejante idea, le mandó diez mil pesos a Napoleón III como ayuda.

     En 1871 Melgarejo se vio perdido ante una revuelta dirigi da por el general AGUSTÍN MORALES y huyó a Perú acom-pañado de un grupo de soldados dizque fieles, quienes lo a-bandonaron cuando sintieron encima a los sicarios de Mora-les, que tenían la orden de descuartizarlos. Melgarejo llegó a Lima en un jumento, disfrazado de monje mendicante y po-co después murió allí, asesinado por uno de sus yernos.

     No se supo quién fue más borrachín, si Melgarejo o Mora les. En todo caso, Morales sólo aventajó a Melgarejo en un pequeño vicio: el incesto, pues la única amante que tuvo Mo-rales fue su propia hija, a quien le profesó una verdadera fi-delidad como padre y amante.

     En el séquito de Morales hubo un conspirador, por lo que gobernó muy corto tiempo: un tal coronel Lafaye. Un día, bo rracho, Morales se lo echó en cara, lo escupió y le dio dos tochazos en la jeta. El coronel estaba tan jincho, que sacó su revólver y le disparó en el pecho. Mortalmente herido, Mora les avanzó tambaleante hacia el agresor, lo asió por el pes-cuezo y lo degolló. Por la pelea, todo el mundo abandonó el recinto y sólo después de varios días, “motivados” por la he-dentina, recogieron sus cadáveres.

     ¿Qué tal ese par de “joyas”, ah? Uno es un santo, al lado de ese par de crápulas.

(PRÓXIMO DICTADOR:

JUAN VICENTE GÓMEZ) n

––––––––––

FUENTE: El libro Bestiario Tropical, de Alfredo Iriarte.

▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬

u

––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

En la noche del pasado sábado, 5 de mayo, contrajeron ma-trimonio el colega profesor de carrera Jhon Jairo Ramírez Mateus, adscrito a la Facultad de Ingeniería, y la colega pro-fesora ocasional Maribel Gómez Peñaranda, adscrita a la Fa cultad de Ciencias Agrarias y del Ambiente.

     ¡Que la luna de miel les dure hasta el 31 de diciembre del año 100.000! (Ese día, «el suscrito» Director les renovará sus parabienes y, claro, les dará el abrazo de Feliz Año 100.001.)

––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––

l

▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬

(Edición de 40 ejemplares.  Distribución GRATUITA.)

▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬


▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬▬