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Alberto Mantilla escritor

Círculo Rojo Literario.

ALBERTO MANTILLA LATORRE..

Alberto Mantilla Latorre nació en Cúcuta (Col.) el 7 de febrero de 1960, desde sus primeros años mostró inclinación al campo literario; logró segundo lugar en el cuarto concurso nacional de cuento Porvenires (Bogotá 1979) y segundo puesto en el primer concurso regional de cuento Sol del Oriente (Cúcuta 1984). Miembro de la Academia de Historia Norte de Santander y movimiento literario Círculo Rojo.

GRITOS DE MUERTE

Descansaba en la terraza de su residencia, estaba fatigado y una extraña melancolía deprimía su espíritu produciéndole nostalgia. El sueño acechaba y el cansancio normal de la noche estimuló la tranquilidad de su cuarto.

Dormía tranquilo, de pronto el silencio de la fría noche interrumpió el sueño y sobresaltado despertó con fuerte dolor en el pecho. Su respiración lenta, una extraña sensación de ahogo obligó a bajarse de la cama y buscar la puerta de la habitación, cayó sobre la dura y helada cerámica del piso; experimentó la sensación de perder el conocimiento, la oscuridad invadió de forma paulatina su pálido rostro que semejaba un cadáver sin expresar palabras, mover músculos ni articulaciones. La catalepsia absorbió de forma lenta su cuerpo, pareció muerto pero vivía, escuchaba palabras a su alrededor sin moverse. El médico diagnosticó muerte.

Aterrorizado y angustiado escuchó el veredicto sin levantarse, presintió que su fin estaba cerca; deseó demostrar que su existencia aún no había terminado, trató de moverse y sin embargo todo esfuerzo fue negativo; la catalepsia impidió, sufrió al no poder ejecutar ningún movimiento. Estaba conciente de su cruel realidad, sabía que lo enterrarían vivo y esa idea lo aterrorizó.

En la tarde fue conducido al cementerio para sepultarlo en medio del dolor de sus padres y amigos que lloraron desconsolados. Las sombras de la noche cubrieron los jardines del silencioso cementerio, único testigo del terror y angustia que escaparon de la tumba; rasgó con sus uñas la fina madera del ataúd, después de reaccionar del agudo ataque de catalepsia. Faltaba oxígeno. Experimentó ansiedad y pánico. Ahora si moriría de víctima de su doloroso destino.

LA ÚLTIMA ERA

Los años transcurrieron. El planeta tierra continUaba girando, absorbiendo los enígmas del inexorable tiempo. Las grandes urbes, convertidas en las capitales del mundo, evolucionaban arrastrando al hombre al encanto de las máquinas. El sistema estaba sometido a un orden computarizado que controlaba el mas mínimo de los movimientos. Las guerras por ideales o territorios se convertían en noticia diaria. Un nuevo orden mundial vigilaba el sometimiento de los débiles. Los poderosos tenían la misión de controlar la nueva organización. Reinaba la anarquía y el caos, el libertinaje moral sumergía al hombre a lo mas profundo de su decadencia. Se vivía la era de la bestia. El mal gobernaba al lado de las máquinas, proporcionando los placeres jamas imaginados. Bastaba con oprimir un botón o dar una orden, para alcanzar los radiantes rayos de los placeres antes negados. El principal alimentos eran las drogas, sin ellas no se podía existir, el tercer sexo manipulaba los poderes de la máquina, eran los amos de la lujuria y del placer de los sentidos. Se preocupan por perfeccionar la máquina, descuidando la paz espiritual, entregándose al Dios de la materia.

Mientras esto sucedía, en el templo del maestro reinaba la paz y la esperanza. Era testigo del nacimiento de la estrella, durante años esperaba ese momento, la hora de la verdad. Se dedicaba a estudiar las profesías, creía en ellas, confiado en que el anhelado día llegaría. Las había encontrado en medio de las ruinas de un pueblo ya desaparecido. era conciente de la verdad de la profesía "Cuando el hombre logre la perfección de la máquina, hallará junto a ella el final". La realidad lo anunciaba, naciendo al esperado tiempo.la aparición en el oscuro firmamento de la estrella lo predecía. Esta satisfecho pòrque sabía que el cuerpo celeste anunciaba el nacimiento del asteroide. La inmensa roca de fuego se estrellaría contra la tierra, destruyendo lo que encontrara a su paso. La no existencia aparecería en medio de la oscuridad que traería la luz del fin. Acabaría con el corrupto hombre de la última era, pulverizándolo junto a sus falsos Dioses y paraisos artificiales. El fuego de la inmensa roca eliminaría el fantasma siniestro y apocalíptico del mal que gobernaba al hombre de la última era. El sistema sería destruido.

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